Mientras que el mundo sigue esperando que el Large Hadron Collider (LHC) comience a escupir datos, los físicos de otros laboratorios, con medios mucho más modestos, siguen haciendo descubrimientos importantes. En el Laboratorio Nacional Brookhaven acaban de “calentar” la materia hasta los 4 billones de grados centígrados, algo así como 250 mil veces más que la temperatura del núcleo del Sol. A esa temperatura, la materia se convierte en una especie de “sopa”, idéntica a la que existía instantes después del nacimiento del universo. Pero, ¿para que sirve todo esto?