A mitad de camino entre un copiloto y un psicólogo, AIDA es el último invento robótico del MIT. Se trata de una especie de cabeza minimalista que, montada en el tablero del automóvil, nos da consejos, recomendaciones y nos ayuda a conducir. Equipada con un gran número de LEDs, puede componer típicas expresiones humanas, como sonreír o llorar, además de formar señales de alerta, advertirnos de problemas en el tráfico y otros peligros. Pero ¿servirá para algo?