Con los ordenadores tan integrados en nuestra rutina, más las mejoras en velocidad y procesadores, terminamos consumiendo más energía de la necesaria. Hace muchos años cuidábamos de suspender nuestros monitores y apagar el CPU cuando dejábamos de usarlo. Hoy en día puede seguir encendido por semanas y a veces es porque simplemente olvidamos que esta ahí, corriendo. Ahi es cuando herramientas como LocalCooling o Verdiem entran en juego.