Extrañas formas de vida han aparecido al alcance de una cámara que se encontraba grabando a 180 metros bajo el hielo de la Antártida. Allí no llega la luz del sol, no hay nada que comer y las condiciones son tan extremas que apenas pueden vivir algunos microbios muy especiales, pero, como quien no quiere la cosa, dos extrañas criaturas se muestran ante el objetivo y dejan asombrados a los científicos. No por su aspecto, sino por la mera presencia de estos bichos bajo condiciones tan inverosímiles.