La famosa página de torrents acaba de recibir el golpe de gracia definitivo. Su dueño y señor, el admirado Peter Sunde, se retira, dejando al barco pirata con una vía de agua letal y a punto de hundirse del todo en el fondo de la historia de Internet. No es propio de capitanes, pero Sunde alega que el ciclo vital de la web ha llegado a su fin y que prefiere dedicarse a otros menesteres que tenia reservados para cuando tuviera tiempo. Esta espantada se veía venir, sobre todo después de los múltiples problemas que padecía el sitio de enlaces más guerrero de Internet.