Verdaderos clásicos de los videojuegos han quedado cubiertos por el manto de la historia, y sólo algunos audaces se atreven hoy en día a revivir a aquellas joyas entre sistemas de doble núcleo y gigabytes de RAM. En muchos casos, los desarrolladores originales de dichos juegos ceden sus derechos convirtiéndolos en freeware, o en algunos casos, la empresa creadora desaparece, sin capacidad de reclamar al juego original. En esa categoría cae el "abandonware", y una página ha puesto a varios de estos títulos en línea, con la posibilidad de ser jugados a través del navegador.