Cuando un usuario se enfrenta a un cambio de sistema operativo, el punto crítico que hace su resistencia más férrea es el impedimento de utilizar los programas a los que está acostumbrado en el otro sistema, o el no encontrar un equivalente adecuado. Esto se hace aún más evidente a la hora de correr un videojuego. Los usuarios de Linux pueden recurrir a Wine, que permite ejecutar una gran cantidad de aplicaciones de Windows, pero si tu intención específica es jugar títulos de Windows en Linux, PlayOnLinux puede ser una buena adición.