Luego de tanta espera, finalmente Dragon Age: Origins está entre nosotros. Desde el comienzo, sus creadores lo tildaron como la “secuela espiritual” de Baldur's Gate y las expectativas eran muy grandes. Sin dudas, Bioware tiene lo que se necesita, pero debemos entender que están jugando con las emociones de millones de jugadores alrededor del mundo. Como siempre ocurre, el tiempo de hablar se acabó y es hora de jugar. ¿Podrá Dragon Age: Origins enamorar a los viejos amantes del género y nuevos principiantes por igual? Y aún más importante, ¿podrá estar a la altura de uno de los mejores RPGs de la historia?