jueves, 08 de enero de 2009
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El trauma de la Polaroid

Por: Hernán Casciari  @  jueves, 09 de octubre de 2008 Comentarios: 40 Votos: 65

En los últimos doce meses guardé —en el iPhoto de la Mac— once mil cuatrocientas veinticuatro fotografías. Yo creo que el ochenta y siete por ciento de esas imágenes son una reverenda mierda de fotos, pero las guardo lo mismo. ¿Para qué borrarlas, qué sentido tiene si el espacio sobra, si no cuesta nada mantenerlas? Las guardo, en realidad, porque tengo el trauma de haber tenido una Polaroid en la infancia.

Facebook y la seducción simplificada

Por: Hernán Casciari  @  jueves, 25 de septiembre de 2008 Comentarios: 19 Votos: 61

El martes pasado me encuentro con un viejo compañero de la primaria que no veía desde los años ochenta, y del que tuve noticias a través de una red social, Facebook, que sirve justamente para eso, para encontrarte con gente que no ves hace años. Nos citamos en un bar del centro, nos palmeamos con cariño falso, pedimos unas cervezas... y se nos acaban los temas de conversación.

Los teléfonos móviles de Hansel y Gretel

Por: Hernán Casciari  @  jueves, 18 de septiembre de 2008 Comentarios: 14 Votos: 62

Anoche le estaba contando a mi hija un cuento infantil famoso, el Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. Y en el momento más tenebroso de la aventura, cuando los niños descubren que los pájaros se han comido las bolitas de pan (aquel burdo sistema de regreso a casa que nunca funciona), cuando se ven solos en el bosque y anochece, mi hija me dice: "No importa. Que llamen al papá por el móvil, o le manden un mensajito".

Panza, culo, cabeza

Por: Hernán Casciari  @  viernes, 12 de septiembre de 2008 Comentarios: 19 Votos: 72

La vida sedentaria de los últimos diez años, el auge paulatino del teletrabajo y la virtualización de costumbres que antes requerían del esfuerzo físico (pagar impuestos, visitar amigos, dirigirse al cine) comienza a generar una creciente comunidad de frikis culones, barrigones y cabezones. Sin embargo, la sociedad no distingue la inteligencia de esta fauna y los señala como gordos imbéciles en bermudas. El autor de este artículo (un gordo imbécil en bermudas) se queja de esta tendencia.

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