La feroz lucha entre formatos que protagonizaron Sony y Toshiba dejó un claro vencedor: Blu-ray. Sin embargo, la batalla ha sido tan cruenta y los enemigos adicionales tan fieros que la dentellada al formato azul ha sido mortal de necesidad. Se desangra rápidamente, y como suele suceder en estos casos, va a ser una muerte dulce y sin dolor en apenas 12 meses. O eso pretenden algunos, porque quizá la realidad es que el disco azul goza de una salud de acero y unas zarpas bien afiladas para hacerse hueco en el mercado del video doméstico durante mucho tiempo.