A la hora de escuchar un tema en el ordenador, el formato que ha demostrado su dominio en prácticamente todas partes, ha sido el MP3. Su difusión y compatibilidad lo han mantenido en la cresta de la ola durante años, y ni los más pesimistas se atreven a decir cuándo va a finalizar su reinado. Pero hay otros formatos, que si bien no pueden competir en reputación, pueden hacerlo con mejor calidad. Este es el caso del FLAC.