Hace apenas un mes que el iPod Touch de una chica británica por poco le explota en la cara. Se salvó gracias a la perspicacia de su padre que apartó el aparato de su hija y lo arrojó al patio trasero de su casa, estallando sin provocar daños a nadie. Después del suceso, Apple ha tratado de silenciar el desastre ofreciendo al dueño del iPod una cantidad de dinero por mantener el secreto de por vida. Está claro que al señor que intentaron sobornar no le pareció adecuado el trato.