Hace poco que la salida al mercado del servicio de Google de geolocalización ha levantado algunas ampollas con respecto a la salvaguarda de la privacidad. Sin embargo, nos ha llegado un caso curioso que revela la parte positiva de tener estos dispositivos conectados. Se trata de una pequeña historia sin más trascendencia que las preguntas de fondo que nos plantea ¿Qué pasaría si un ladrón que no lee Neoteo te roba el bolso con el móvil dentro? (esta es la pregunta de superficie, evidentemente)