En la antigüedad, un tiempo rústico sin ordenadores ni impresoras hogareñas, la humanidad se valía de métodos nemotécnicos para conservar datos. Cifras, fechas, nombres; todo aquello que era necesario conservar, se almacenaba en el cerebro y se sostenía mediante la palabra, que se transmitía de una generación a la siguiente. Hoy, aquella técnica parece sorprendente. Y en ella se inspira este novedoso conjunto de tres cubos geométricos habitados por un pequeño hombrecillo y múltiples habitaciones. ¿Tienes un EyeToy de PS2 a mano?