El hecho de que varios sistemas operativos pueden compartir un mismo ordenador es bastante conocido, pero también lo es el tiempo que demanda tan elaborada configuración, sin mencionar las posibles complicaciones. Sin embargo, poder ejecutar más de un sistema operativo tiene sus ventajas, y esto se potencia con la existencia de los entornos virtuales. En esta ocasión, veremos un distro de Linux que se ejecuta desde Windows, como si fuera un programa más.