Por defecto, no hay mucho que se pueda hacer con una ventana de Windows, más allá de moverla, cambiar su tamaño, y los clásicos minimizar y maximizar. Algo similar sucede con el Escritorio, limitado a mostrar iconos y accesos directos, con la sola posibilidad de ocultarlos, o de distribuirlos por toda la pantalla. Esta pequeña utilidad promete incorporar funciones muy útiles, todo en menos de 400 kb.