Si tienes la costumbre de abrir poco menos que una decena de ventanas, ya estás apto para utilizar WinRoll: ordénalas, súbelas, bájalas, ponlas grandes y pequeñas, adelántalas o échalas atrás, lo se te ocurra hacer con ellas. Ahora sí que no tienes excusa para dejar que el caos se adueñe de tu pantalla.