Hubo una época en que los niños con anteojos, buenas calificaciones y granos en la cara recibíamos regalos apropiados a nuestros intereses. Nunca faltaba la tía con el típico juego de química bajo el brazo, la abuela orgullosa con algún kit para armar dinosaurios o, si teníamos suerte, algún ordenador ya viejo, pero invaluable para gente de nuestro perfil. Varios años más tarde, los aprendices de científicos ya no necesitan currarla tanto. Existen todo tipo de programas educativos, para todas las inquietudes. Este software gratuito, bajo el simple nombre de SEED, sirve para aprender a crear, nada más nada menos, estrellas virtuales. Y no hablamos de tíos guays y famosos en la tele, sino de estrellas de verdad, como nuestro Sol. Como Spore, pero en serio.