El martes pasado me encuentro con un viejo compañero de la primaria que no veía desde los años ochenta, y del que tuve noticias a través de una red social, Facebook, que sirve justamente para eso, para encontrarte con gente que no ves hace años. Nos citamos en un bar del centro, nos palmeamos con cariño falso, pedimos unas cervezas... y se nos acaban los temas de conversación.