El presidente de la mayor empresa de telecomunicaciones española, acaba de lanzar una bomba atómica al núcleo de Internet. Pretende cobrar a los principales buscadores de Internet alegando que la estructura de soporte físico de la Red es suya y nada más que suya. Acusan a empresas como Google, de estar lucrándose a costa de su negocio y, por tanto, que se vayan preparando para pagar un alquiler por los servicios prestados. Esta lucha lleva ya largo tiempo entre bastidores, pero es la primera vez que un responsable oficial de una gran compañía lo dice tan claramente en un comunicado público.