Creíamos que nuestras redes Wi-Fi eran seguras, pero al parecer, unos investigadores japoneses demostraron que el cifrado que las protege podría romperse en solo un minuto. En 2008, dos alemanes demostraron que podría vulnerarse en 15 minutos, pero los nuevos ataques comprueban que es bastante más fácil de quebrar de lo que parecía en un principio. Aún así, este ataque solo funcionaría el algoritmo TKIP (Temporal Key Integrity Protocol), lo que quiere decir que no afectaría a WPA que usen los protocolos AES y WPA2.