Siempre que los jóvenes encuentran algo que les gusta hacer y disfrutan el acto de hacerlo, la gente mayor tiene la rara habilidad de encontrar siempre una excusa para interrumpir, en algunas ocasiones de manera abrupta, el momento de gozo o disfrute que fuese, aunque no entiendan muy bien de qué se trata. Estar sentado frente al ordenador o disfrutar de un apasionante juego en una moderna consola son algunas de las cosas que te dejan hacer, pero según los tiempos que ellos crean convenientes, según sus criterios, creencias y estimaciones acerca de lo que es bueno para tu salud física y mental. Los mismos que en su juventud se olvidaban de asearse o demoraban sus necesidades fisiológicas por una buena batalla o una súper carrera (en 8 bits) hoy te indican qué es bueno y qué es malo acerca de una sobre-exposición a la pantalla. ¿Te sucede a menudo esto?