Dado que los chips RFID disponibles actualmente son fáciles de clonar (o al menos lo son para los hackers experimentados), los ingenieros han puesto a punto una nueva clase de “etiquetas” que incluyen funcionalidad PUF (Physical Unclonable Functions), una especie de “ADN electrónico” que hace de cada chip una pieza única y, según aseguran, imposibles de duplicar. La compañía Verayo es la que se ha desarrollado un producto que, sin dudas, pondrá a prueba nuevamente el ingenio de los hackers de todo el mundo.