La historia de la silla eléctrica, uno de los artefactos que la tecnología ha puesto a punto especialmente para matar gente, es rica en hechos curiosos. A pesar de lo atroz de su concepción, desde hace casi 120 años se la ha empleado sin pausa para freír -literalmente- seres humanos. Inventada por Harold P. Brown, un empleado de Thomas Edison (quien colaboró activamente en su desarrollo), fue "estrenada" en 1890 por William Kemmler, aunque antes habían pasado por ella varios animales, incluido un viejo elefante llamado "Topsy".