Hace unos días, en Francia, se emitió un fallo que quizás no tuvo la difusión de mereció tener: un tribunal determinó que un fabricante de ordenadores debía devolver al usuario el costo de la licencia del Windows que este incluía preinstalado, por que el cliente no lo pensaba usar (y que, de hecho, borró del ordenador). ¿Cómo influye esto en nuestro bolsillo?