Antes te vendían una parcela en la Luna o te cobraban por ponerle tu nombre a una estrella. Ahora la NASA te propone enviar tu filiación hasta el Planeta Rojo, inscrita en un microchip que portará la nave que aterrizará allí en el 2012. También puedes elegir el nombre de la nave entre 9 finalistas. Al menos nadie te cobra nada y siempre es bueno figurar en la agenda de algún marciano adinerado.