¿Enanos grises? ¡ya los vimos!
Razón 6: ¿Enanos grises?
Si Mitchell se hubiese referido a los extraterrestres describiéndolos de una forma diferente, su testimonio quizás hubiese sido más fácil de creer.
Al fin y al cabo, los científicos Paul Davies y Charles Lineweaver publicaron, hace tiempo (en la revista Astrobiology), un estudio en el que postulan como probable la existencia de vida extraterrestre sobre la Tierra, pero habitando en las profundidades del mar y de la tierra, así como en las partes altas de nuestra atmósfera. Según ellos, durante los primeros tiempos de existencia, nuestro planeta se vio sometido a un intenso bombardeo de asteroides y cometas, que podrían haber transportado algún microorganismo alienígena a bordo.
Es una teoría difícil de comprobar, pero bastante mas fácil de creer. ¿Cuántos pasos evolutivos idénticos se necesitan para que ET se parezca a un humano? ¿Es, estadísticamente hablando, posible que se den en forma simultánea en diferentes planetas? Si vemos la increíble diversidad entre los cuerpos de los seres que pueblan nuestro planeta, a pesar de estar evolutivamente emparentados entre sí, resulta poco probable que ET sea un humanoide. Ni hablar si tenemos en cuenta al resto de los mamíferos y demás especies del reino animal. Ninguna es humanoide, salvo nosotros, que somos bastante diferentes uno del otro.
Area 51, en Google Earth.
Razón 7: El Área 51
El lugar conocido como Área 51, una sección de la Base de la Fuerza Aérea de Nellis, propiedad del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, plantea un dilema. El almacenaje, examen e investigación de una nave espacial alienígena (incluyendo material supuestamente recuperado en Roswell), el estudio de sus ocupantes (vivos o muertos), y la fabricación de aeronaves basadas en tecnología alienígena son algunos de los tópicos más repetidos por los especialistas en ovnis de todo el mundo.
Pero si existe, y los seguidores y fanáticos de teorías conspirativas, ovnis y extraterrestres tienen razón, el gobierno no ha logrado ocultar a ET, y esta se convierte en otra razón para no creerle al astronauta.
Razón 8: Google Earth, o el “Big Brother” del siglo XXI
Tenemos que admitir que, si bien no puede mostrarnos toda la superficie del planeta, Google se ha encargado de catalogar fotografías satelitales con muy buena resolución de una buena parte del mismo. ET debería ser muy bueno jugando a las escondidas para no aparecer en alguna foto.
Por supuesto, no esperamos que aparezca saludando las cámaras, pero los usuarios han encontrado fotos de aviones, ruinas, oasis, e incluso a “Wally” sobre un techo. Nada más grande que un coche podría esconderse sin apelar a algún pixelado. Y son justamente esas zonas que Google Earth oculta las que mas atraen la atención, así que tampoco seria una buena idea ocultar algo de esa manera.
Y nombramos a Google porque, de alguna manera, es quien ha logrado poner imágenes de la Tierra, una al lado de la otra. Pero si además agregamos que no hay teléfono móvil sin cámara, hay cámaras de vigilancia en todas las esquinas, hay aficionados fotografiando el cielo constantemente, entre otras cosas, tenemos que preguntar: ¿Dónde están las imágenes? ¿Por qué son todas borrosas cuando los megapíxeles aumentan mes a mes? Hmmmmm... mucho realizador a lo Ed Wood.
Razón 9: Porque es sano
Suponer que existen ET entre nosotros, cuando no existe evidencia concreta, es suponer que todo lo que aprendimos del método científico, de las matemáticas, de la galaxia, del mundo y del orden de las cosas, está equivocado. Si un par de imágenes borrosas, videos de dudosa calidad y testimonios de astronautas a los que le hace falta prensa bastan para que admitamos algo así, es como que aceptar al creacionismo en las aulas escolares (cosa que se está haciendo).
Mirar para el otro lado cuando surgen este tipo de declaraciones, creerlas ciegamente, atenta contra todo lo que aprendimos, y nos obligaría a replantearnos todos nuestros logros como civilización, anulando por completo la base científica sobre la que medimos las cosas.
Una cosa es lo que queremos que sea, pero otra cosa muy diferente es lo que es. Aquellos que algunos llamamos, cariñosamente, realidad. El síndrome del Verdadero Creyente es peligroso para la humanidad toda y, como prueba, volvemos a mencionar: creacionismo en las aulas y, claro, la cienciologia (que además nos da malísimos actores).
Razón 10: ¿Por qué aquí?
Veamos: ET decide salir de casa, y elije como destino de su largo y agotador viaje a la Tierra. ¿Por qué venir justamente aquí? Es decir, la galaxia posee miles de millones de soles, y un número igual de enorme de planetas.
Pero ET termina desembarcando en la Tierra. Un lugar en las afueras de uno de los brazos en espiral de La Vía Láctea, con problemas graves de superpoblación, calentamiento global, falta de alimentos, guerras, contaminación, fundamentalistas religiosos y otras plagas igual de terribles. Y además, se queda aquí 60 años, en secreto. ¿Será por vergüenza? ¿ET teme que la comunidad planetaria le reproche la elección que ha hecho? ¿Habrá incluido una toalla en su equipaje?
Mitchell, en su mejor época.
Estos diez motivos que hemos enumerado, algo jocosamente, quizás sean inútiles. Es posible que la razón por la que no tenemos a ET viviendo en el cuarto del fondo sea mucho más sencilla. Tal vez, simplemente, Mitchell está algo confundido: ya está mayor, vivió una vida excitante, llegó a la Luna, y ahora, ve conspiraciones de hombrecitos de Marte por todos lados. Su cuarto de hora terminó y tal vez desea irse de la vida con el mismo glamour con el que la vivió.
Aun a riesgo de equivocarnos, nos parece más simple una explicación del tipo “Mitchell necesita sus últimos cinco minutos de fama”, que una conspiración intergubernamental para encubrir a ET durante 60 años.
¿Tú qué crees?

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