domingo, 22 de noviembre de 2009
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Battlefield: Bad Company

Por: Tomás García  @  lunes, 30 de junio de 2008  Nota vista 4994 veces

La franquicia Battlefield, un nombre reconocido por todos a la hora de jugar online, nos trae un juego con historia y una tendencia por romper todo tipo de edificio que se interponga en el camino de los cuatro soldados que conforman la unidad Bad Company. Con una promesa de destrucción total, y ser el primer Battlefield en tener una historia dentro del juego, ¿habrá manejado bien la presión?

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Por otro lado, cada vez que el personaje muere vuelve a aparecer como si nada hubiese sucedido. En otros juegos como Call of Duty 4, al perder el jugador vuelve a comenzar desde el último lugar guardado, o el último checkpoint. Este no es el caso de Bad Company. El hecho de reaparecer como si no te hubiesen llenado de plomo hace cinco minutos, le hace perder importancia a morir. Es así como uno se siente Rambo en la mayor parte del juego.

Y es muy cierto el hecho de que te sientas Rambo en la mayoría de las misiones ya que todo el tiempo tienes la sensación de que estás solo. A pesar de lo simpáticos que son tus compeñeros, no hacen nada más que cubrirse, dispararle a alguien de vez en cuando, y no morir nunca.

Uno de los puntos que más utilizó Electronics Arts para comercializar este juego, fue la promesa de que cualquier tipo de edificación podía ser destruida con un disparo certero. Pues bien, este punto funciona muy bien gracias al nuevo motor gráfico Frostbite. No solo eso, sino que es extremadamente gratificante volar a pedazos algo que en otros juegos ni puedes pensar en destruir. Es cierto que es imposible derrumbar un edificio a menos que este hecho para ese fin. Pero en cuanto al grado de destrucción al que este juego llega, es impensado hasta en videojuegos como Crysis que se jactan de poder derribar un árbol. Y aún en ese caso, no es tan real como en Bad Company.

Despedazar edificios, ¿qué más se puede pedir?

Lamentablemente no todo es color de rosas en Bad Company y eso se ve en la inteligencia artificial del enemigo, que sufre de errores bastante infantiles. Decimos infantiles en el sentido de que en este tiempo y época, soldados que te pueden ver a través de las paredes es casi inadmisible. Es peor aún que cada disparo sea certero. Lo cual obliga a que te inyectes cada cinco minutos para mantener la energía en un nivel adecuado. Además, con semejante punto como edificios destructibles, es una pena que el enemigo no lo utilice para su ventaja. Ya que cuando lo hace es de manera torpe.

Finalmente Bad Company no sería parte de la franquicia Battlefield si no tuviese una gran variedad de vehículos para manejar. Tanques grandes y pequeños, helicópteros, botes, hammers y buggies, todos los vehículos son divertidos de manejar y se controlan de manera creíble.

Los gráficos son dignos de esta generación, pero el sonido es de otro planeta.

A esta altura en la generación actual de tecnología hablar de gráficos es un poco en vano. Pero, ¡demonios, lo haré igual! Bad Company se ve espectacular exceptuando algunos detalles. Las explosiones al hacer un agujero en un edificio son muy reales. Los modelos de los personajes están muy bien diseñados, y es muy difícil encontrar alguna textura que se vea lavada. Pero más allá de cómo se ve, que como ya dijimos es en vano, el sonido general es soberbio. No hay en nuestra memoria otro FPS que suene tan bien como este. Los disparos, las explosiones, las paredes destrozadas. Todo le suma un nuevo significado a la experiencia final.

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