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Por: Lisandro Pardo
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viernes, 26 de septiembre de 2008
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Los reproductores de vídeo que evitan al usuario tener que instalar una legión de codecs son cada vez más populares. Existen muchas alternativas ahí afuera, con diferentes funciones y capacidades. Hoy vamos a arrojar a la arena a tres de los más usados en este rubro, para saber cuál es el mejor de ellos: MPlayer, VLC y GOM Player. Este es el primer round de una batalla épica. FIGHT!
Buscando el mejor reproductor: Round 1
Instalar un paquete de codecs puede parecer algo que se limite a presionar Siguiente hasta que la operación esté terminada. Pero, además de requerir un cierto grado de conocimiento, también demanda un poco de instinto. A pesar de que los paquetes insisten en que todo funcionará bien si se instalan por defecto, la verdad es que no todos los codecs son necesarios para lograr una experiencia multimedia adecuada. Esto puede llevar a tener codecs instalados que, además de ocupar espacio de manera innecesaria, pueden causar conflictos con otros codecs instalados o con otras aplicaciones relacionadas al audio y al vídeo.
Una alternativa es la del llamado codec universal, FFDShow. Desde hace tiempo, las versiones que han salido mejoraron tanto su calidad como su compatibilidad, pero todavía es un trabajo en progreso y hay algunos formatos que presentan problemas. Entonces ahí es en donde entran los reproductores que no necesitan codecs, ya que incorporan el código, las bibliotecas o los componentes necesarios para prescindir de ellos. Muchos de ellos son gratis y otros hasta de código abierto. De los tres reproductores que veremos hoy, en el primer round de esta batalla, puedes obtener el código fuente de dos. GOM Player tiene un estado de freeware propietario, pero durante su instalación carga con la barra de Google, que puedes obviar sin inconvenientes.
Lo primero que decidimos analizar de estos tres reproductores es su apariencia y su facilidad de configuración. Ya que podemos evitar los pormenores de los codecs, lo lógico sería esperar que los reproductores sean sencillos de usar. En general todos funcionan bien con sus configuraciones por defecto, pero para lograr mejor calidad de imagen o resolver algún conflicto posterior, es necesario lidiar con estas formalidades.
MPlayer con su apariencia por defecto
MPlayer: El chico difícil
A pesar de su apariencia inicial, MPlayer resulta ser bastante tosco a la hora de configurarlo. La mayoría de los comandos (o sea, los que hay que saber sí o sí) están almacenados en un archivo HTML y otro de texto, ambos por fuera del reproductor. Tendrás que aprenderte algunos de ellos si quieres tener un dominio amplio de MPlayer, de lo contrario te la pasarás consultando la documentación hasta para cambiar a modo de pantalla completa.
La configuración puede accederse a través del menú correspondiente, aunque las opciones visibles para el usuario son algo limitadas. El resto se almacena dentro de la carpeta mplayer, en archivos que terminan con extensión .conf. Practicamente todo se puede modificar allí en forma directa, pero tal operación está más allá del usuario promedio. Esto lleva al inconveniente de tener que reiniciar el reproductor ante cada cambio. Como postre, MPlayer sólo tiene una fuente para mostrar los subtítulos. Deberás reemplazarla manualmente con otra del tipo TTF si quieres cambiar el tipo de letra para mostrar los subtítulos. En resumen, demasiado complicado.

VLC y GOM Player

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