Transmisión de señales cerebrales

Control mental: Interfaz no invasiva entre dos humanos

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Una persona le ordena a otra realizar una acción, cuando ambas se encuentran en dos lugares diferentes. Podría ser la indicación de un jefe a su empleado a través del teléfono, o de una madre a un hijo gritando a través de un pasillo, pero no esta vez: Se trata de dos investigadores de la Universidad de Washington, conectados a través de una interfaz cerebral no invasiva, en lo que parece ser un ejemplo muy básico de control mental.

La ciencia ficción ha dado ejemplos hasta el cansancio, pero también existen ciertas aproximaciones del tipo “espiritual”, como Roland de Gilead en “La Torre Oscura” o Mia Fey en “Phoenix Wright”. Películas, libros, juegos… digamos que lo hacen muy “fácil” al control mental, sin mencionar demasiado avanzado. En la vida real, la ciencia debe luchar con múltiples limitaciones, pero de a poco notamos que va ganando terreno. Las últimas novedades nos llevan a la Universidad de Washington, en donde los investigadores Rajesh Rao y Andrea Stocco se conectaron a través de una interfaz cerebral no invasiva. Básicamente, la idea era que Rao fuera capaz de indicarle a Stocco cuándo debía disparar un cañón dentro de un videojuego, utilizando su mente. Para ello, Rao “imaginó” que usaba su mano derecha en el momento indicado para activar el cañón. El resultado fue Stocco presionando la barra espaciadora y disparando tal y como Rao se lo había transmitido.

 

De acuerdo a la explicación de Stocco, la sensación fue similar a la de un tic nervioso. Las técnicas utilizadas para lograr esto se encuentran muy bien documentadas, como son la electroencefalografía y la estimulación magnética transcraneal. Sin embargo, una diferencia está en que los efectos pueden variar de acuerdo a la posición de la bobina de estimulación. En el caso de Stocco, fue ubicada sobre la corteza motora del lado izquierdo. El siguiente paso es expandir el sistema de forma tal que sea posible una comunicación en ambas direcciones, y con más de dos participantes, pero Rao recuerda sus limitaciones: No es posible “leer la mente” con esto, ni tampoco controlar las acciones de alguien más en contra de su voluntad.