Convergencia tecnológica: ¿Cómo será el gadget definitivo?

Tenemos nuestros bolsillos llenos de gadgets. Seguramente, en nuestra habitación o automóvil también tengamos alguno. Y es posible que estemos pensando en comprar alguno más. Pero no siempre vamos a cargar con 10 aparatos distintos. ¡El gadget definitivo será suficiente!

De niño (de esto hace ya como 25 años) me caía la baba cada vez que veía al protagonista de alguna película de ciencia ficción sacar de un bolsillo una pequeña computadora de mano, generalmente enlazada al ordenador de a bordo de su nave espacial, y mediante un par de comandos enterarse de que, por ejemplo, el malo de la película estaba llegando.

Pero el tiempo pasa, y lo antes parecía de ciencia ficción lo tenemos en el bolsillo. Claro, en una época donde un ordenador pesaba lo mismo que un coche, llamaba la atención el ver a una persona con uno en su muñeca. Sin embargo, la tecnología avanza a un ritmo de miedo, y cualquier PocketPC de menos de 300 Euros es capaz de hacer todo lo que veíamos en esas cintas.

Hoy día tenemos aparatos para escuchar música donde quiera que vayamos. Lo que comenzó con el Walkman de Sony (que reproducía casetes) nos ha llevado, previo paso por los DiscMan, a los aparatejos basados en memorias FLASH, como el iPod. Con un tamaño y consumo eléctrico mucho menor, el iPod puede almacenar cientos de veces más información que el Walkman original. Es más liviano, y sus baterías son recargables. Pero lo mejor de todo es que cuesta menos de lo que costaba el aparato de Sony hace décadas.

Este ejemplo sirve para darnos la pista de que todos los aparatos que hoy usamos, iPod incluido, dentro de un par de décadas serán total y absolutamente superados. Pero lo que es mejor, hay otro fenómeno que se viene dando a la par de la miniaturización: la convergencia.

Efectivamente, es algo muy común que un aparato ofrezca funcionalidades que son propias de otro. Un ejemplo clásico son los teléfonos móviles. Los primeros modelos solamente servían (a veces) para hacer llamadas de voz, o recibirlas. A medida que fue pasando el tiempo, incorporaron funciones rudimentarias de organizadores personales, como las agendas de números o recordatorios de citas. Más tarde, junto con las pantallas a color de buena resolución aparecieron los primeros móviles capaces de sacar fotos. Y al poco tiempo, podían filmar pequeños videos.

Hoy día, un “teléfono” como el iPhone reemplaza a un buen puñado de gadgets. Con el podemos reproducir medios como fotos, audio o video, organizar nuestras citas, acceder a nuestras cuentas de correo electrónico, navegar por la web, realizar cálculos, jugar y por supuesto, hacer llamadas.

Imaginemos por un momento como seria el gadget que reemplazaría al iPhone… dentro de 20 o 30 años. Si miramos la curva de crecimiento de las capacidades y velocidad de las memorias y procesadores actuales, el equipo que tendremos en un bolsillo dentro de dos o tres décadas debería tener bastante más poder de cálculo que cualquiera de los poderosos superordenadores de la actualidad.

Aun sin necesidad de pasar a una tecnología de fabricación de circuitos integrados muy diferente a la actual, y utilizando silicio, la ley de Moore nos garantiza que al menos durante 15 años mas cada 18 meses la velocidad y capacidad de los chips se multiplica por dos. Eso quiere decir que en solo 15 años, un procesador debería ser 1024 veces (o sea, 10 duplicaciones) más poderoso que los disponibles hoy día. Y por supuesto, los chips de memoria serán más rápidos, más pequeños y de mayor capacidad, casi en la misma proporción.

La tecnología también está haciendo mucho por las pantallas utilizadas en los gadgets. Lo que comenzó siendo solo un pequeño display monocromático se transformo en toda una serie de pantallas a todo color, con tecnologías como LCD, TTF o OLED. Y ya están llegando las pantallas flexibles, que harán posible tener gadgets más livianos y enrollables.

Nuestro gadget definitivo, que compraremos por unos 200 o 300 euros, tendrá una capacidad de almacenamiento que se medirá en terabytes. En su pantalla súper brillante y delgada de alta definición podremos ver videos con una calidad hará que nuestros actuales HD-DVD parezcan televisión en blanco y negro. La cámara incorporada filmará horas de video de altísima calidad, que podrá no solo ser almacenado sino también editado en el mismo gadget. Dispondrá de comunicación inalámbrica con lo que sea que haya reemplazado a internet, y con otros gadgets como él.

La interfaz de control también será sorprendente. Por supuesto, no habrá teclas o botones en el. La pantalla será táctil, y podrá responder a nuestros gestos y comandos de voz. Incluso, el software on-board será una inteligencia artificial capaz de adelantarse a nuestras necesidades, poniendo en sus altavoces las noticias que preferimos escuchar, o nuestra canción favorita.

Nuestros hijos o nietos se sorprenderán de cómo hacíamos para manejarnos sin estos aparatos, y les parecerá mentira que para hablar con alguien teníamos que presionar botones para marcar su número. También les resultará sorprendente el hecho de que los gadgets fueran robados con frecuencia: su lector de huellas digitales, del iris o el analizador del timbre de voz harán imposible que un gadget sea utilizado por nadie más que su dueño.

Por supuesto, yo ya he comenzado a ahorras los 300 euros. Quiero ser uno de los primeros en tenerlo. ¿Y tu?

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