Pinza blanda de hidrogel

Convierten hidrogel en “robots blandos”

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Los hidrogeles tienen diferentes aplicaciones que van desde el ámbito medicinal hasta la creación de explosivos, pero en esta oportunidad, investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte han convertido a diferentes muestras de hidrogel en piezas robóticas blandas con la ayuda de iones de cobre, en un proceso conocido como “ionoimpresión”.

Imagina una pinza que no está hecha de metal. Existen materiales lo suficientemente resistentes como para cumplir con esa condición, sin embargo, vamos a complicar un poco el ejercicio agregando que tiene que ser un material blando. En ese caso, la respuesta se encuentra en los laboratorios de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Allí, un grupo de investigadores tomó varias muestras de hidrogel, sobre las que aplicó una técnica llamada ionoimpresión. Lo que se logra con este procedimiento es transferir iones de cobre al hidrogel, los cuales se enlazan a aquellos sitios con carga negativa en la red de polímeros del hidrogel. Los investigadores tienen la posibilidad de trabajar sobre zonas específicas del hidrogel, y cuanto más alta es la cantidad de iones inyectados, mayor es la capacidad que tiene el hidrogel de doblarse.

En resumen, la ionoimpresión introduce cierta cantidad de estrés en el hidrogel, alterando su comportamiento de modo tal que con la forma adecuada, los investigadores pueden crear una pinza blanda de hidrogel para recoger objetos. También se destacó que los iones de cobre no son los únicos compatibles con este proceso, ya que también es posible usar calcio, un detalle muy importante a la hora de aplicar esta tecnología en un entorno medicinal. La idea de fondo es desarrollar microdispositivos biológicamente compatibles, algo que parece viable si tenemos en cuenta que el patrón de iones introducido en el hidrogel puede permanecer estable durante varios meses en el agua. Tal vez en el corto plazo no puedan reemplazar al instrumental convencional, pero estoy seguro de que hay circunstancias en las que un experto podría recibir con muy buenos ojos el concepto de una pinza flexible que no daña la pieza que sostiene, ni el tejido a su alrededor.