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Por: Ariel Palazzesi
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martes, 06 de enero de 2009
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El 30 de junio de 1908 una explosión aérea de una potencia similar a la de un arma termonuclear derribó árboles en un área de 2.150 kilómetros cuadrados. El suceso tuvo lugar en las proximidades del río Podkamennaya, en Tunguska (Rusia), y se han elaborado unas 30 hipótesis para explicarlo. Pero ¿Qué fue lo que realmente ocurrió en Tunguska?
Representación artistica del objeto que ocasionó la explosión.
La investigación
Tan asombroso evento intrigó profundamente a los científicos. Pero a pesar de ello no se enviaron geólogos u otra clase de expertos hasta el punto del impacto hasta 1921. Hay que recordar que, en términos de distancias, el mundo era mucho más grande en 1908 que en al siglo XXI. Solo cruzar el Atlántico era todo un acontecimiento para la mayoría de las personas, y una expedición de ese tipo tomaba años de planificación. Y el gobierno zarista de Rusia parecía tener más interés en hacerlo pasar por una "advertencia divina" contra las agitaciones revolucionarias en curso que averiguar la verdad detrás del evento.
Sin embargo, 13 años más tarde, en 1921, la Academia Soviética de las Ciencias envió al científico Leonild Kulik a Tunguska para que estudie el hecho. Kulik tomó una gran cantidad de fotografías pero fue incapaz de descubrir cráter alguno. Describió una región de más de 50 kilómetros de diámetros en la que no había quedado un árbol de pie, y realizó varios dibujos de la forma que tenía esa zona. Intrigado justamente por el aspecto de está, que se parecía mucho a una mariposa, dedujo que posiblemente hubiesen tenido lugar dos explosiones simultaneas, ligeramente separadas entre si. Volvió a la zona 17 años más tarde, pero no pudo descubrir nada más.
En las décadas de 1950 y 1960 se enviaron expediciones mejor equipadas, y los científicos pudieron recoger muestras que luego resultaron ser identificadas como microlitos cristalinos y otros objetos de naturaleza extraterrestre. Recientemente, en 1999, científicos italianos que viajaron a Tunguska demostraron que el lago Cheko, de 50 metros de profundidad y 450 kilómetros de diámetro, no existía antes de 1908. En los sedimentos del fondo Cheko se encontraron también materiales de posible naturaleza extraterrestre.
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Cabaña en los bosques de Tunguska, hoy.
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Las hipótesis

Los hechos

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