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Por: Ariel Palazzesi
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martes, 06 de enero de 2009
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El 30 de junio de 1908 una explosión aérea de una potencia similar a la de un arma termonuclear derribó árboles en un área de 2.150 kilómetros cuadrados. El suceso tuvo lugar en las proximidades del río Podkamennaya, en Tunguska (Rusia), y se han elaborado unas 30 hipótesis para explicarlo. Pero ¿Qué fue lo que realmente ocurrió en Tunguska?
¿Fue un pequeño cometa lo que ocasionó el Evento Tunguska?
Las hipótesis
Como resulta obvio, semejante acontecimiento ha generado hipótesis de todo tipo. En primer lugar, si utilizas Google para encontrar la frase “Evento Tunguska” verás como miles de sitios dedicados a los ovnis, las teorías conspirativas o lo sobrenatural especulan con el posible accidente de una nave nodriza extraterrestre, la detonación de un artefacto nuclear secreto (décadas antes de que se inventaran “oficialmente”), maquinas del tiempo que explotan al viajar al pasado, antimateria, bombas atómicas naturales o prácticamente cualquier disparate que se te pueda ocurrir.
Sin embargo, la comunidad científica, basándose en las pruebas recogidas, los testimonios de testigos y modelos computarizados, coincide en que fue un pequeño cometa lo que ocasionó el Evento Tunguska. Compuesto básicamente por hielo y polvo, un cometa (o quizás, un “trozo de cometa”) estalló sin llegar tocar el piso, quedando completamente vaporizado por el calor generado por el roce con la atmósfera terrestre. Los modelos muestran que todo el hielo contenido en el cometa se puede sublimar, conviviéndose directamente en gas, que al dispersase en la atmósfera eliminaría todo rastro de la explosión.
Necesitamos un sistema de alerta temprana
Los árboles habrían sido derribados fundamentalmente por la onda de choque atmosférica y, en menor medida, por la onda térmica. Algunos piensan que es muy improbable que un cometa haya pasado inadvertido en los días (y noches) previos al evento, pero la trayectoria de caída sugiere que el responsable de la explosión procedería de una dirección casi coincidente con el Sol, lo que habría hecho muy difícil para los astrónomos su detección, sobre todo si era pequeño o hubiese agotado las sustancias volátiles responsables de generar las vistosas colas características de estos cuerpos. De hecho, las efemérides astronómicas muestran que el cometa 7P/Pons-Winnecke se encontraba cerca de la Tierra en ese momento, por lo que no se descarta la posibilidad de que un fragmento desprendido del cuerpo principal haya sido el responsable del fenómeno
Independientemente del tipo de cuerpo celeste implicado, o incluso aunque el origen de la explosión hubiese sido otro, el Evento Tunguska debería ser un recordatorio de lo importante que es para la humanidad el disponer de un sistema de alerta temprana que nos avise ante la posibilidad de impacto de un meteorito o asteroide contra el planeta. Una explosión 10 veces menor que esta, pero que tuviese lugar sobre cualquier ciudad importante del mundo, no dejaría un edificio en pie. Sin embargo, ya hemos visto como los problemas de presupuesto hacen que la NASA prácticamente no disponga de recursos económicos para esta tarea, y menos para elaborar mecanismos que permitan destruir un meteorito antes de que nos impacte.

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