Recuerda lo que mencionamos anteriormente: la información que controla la velocidad de rotación del disco en reproducción viene grabada junto a la música y al vídeo. Si el sistema óptico no es capaz de leer dicha información, el motor Spindle nunca encontrará la velocidad correcta de giro del disco.
El microprocesador realizará varios intentos de lectura hasta que, al no encontrar datos útiles para su funcionamiento, interpretará que no hay disco y nos entregará la leyenda “NO DISC”. Puedes aparecer también el mensaje “BAD DISC” cuando los datos sean confusos. Debes prestar atención a este último comentario. “BAD DISC” significa una esperanza de que la lente del sistema óptico esté sucia, que el disco que intentas reproducir ya no funcione, o que el motor Spindle no se desempeñe correctamente.
Hasta aquí las situaciones analizadas se consideran sobre la base de que el disco gira a una velocidad similar y aparente a la que despliega cualquier reproductor de CD de audio convencional, durante un funcionamiento normal. Existe un alto porcentaje de fallas del motor Spindle, en las que no logra alcanzar la velocidad que el sistema le indica, concluyendo en una lectura errónea de datos.
Siempre es bueno y prudente medir la resistencia interna del motor Spindle la cual debe estar comprendida entre 100 y 200 Ohms para que el funcionamiento sea correcto. La imagen muestra la forma de realizar la prueba de dicho motor.
Controlando el motor Spindle
Puedes quitarlo o no del bastidor de soporte para efectuar el trabajo. Busca tu propia comodidad para realizar la comprobación, tal como muestra la imagen. Debes tener presente que debes hacer el control con un multímetro analógico.
Cuando el motor presente valores menores de resistencia interna, debes reemplazarlo por uno nuevo de iguales características eléctricas y mecánicas. Sin embargo, existen técnicas para “rejuvenecerlo” al menos unos días, hasta que puedas comprar uno nuevo. La forma es lavándolo con alcohol isopropílico o, al menos, con alcohol común.
Cuando decimos que puedes lavarlo, significa la inmersión total en el alcohol por el lapso de algunos minutos. Luego, sacarlo para que escurra por completo y aplicarle, durante algunos segundos, 12 Volts en un sentido y en otro (invirtiendo la conexión) para lograr un “ablande” del mismo. Puedes sacar los 12 Volts de la misma fuente del reproductor, tomando las precauciones necesarias de no provocar un daño cortocircuitando salidas. Con esta aplicación, los valores de resistencia interna del motor suelen reestablecerse a valores más cercanos a los óptimos, permitiéndote utilizar el reproductor un tiempo más. No dejes de cambiarlo a pesar de creer que lo has recuperado. Puede volver a fallar en el momento menos deseado.
Un párrafo sobre el sistema óptico
Algo importante de mencionar es que toda unidad óptica posee dos diodos emisores independientes entre sí. Un láser para discos de audio, y otro para discos DVD. El fotodetector utilizado, que es el encargado de recibir el retorno de la información grabada en la superficie del disco, es común a ambos emisores. Cuando se inserta un disco en el equipo, la bandeja de carga se ocupa de posicionarlo sobre el plato del motor Spindle, dando paso a la siguiente secuencia de lectura:
El microprocesador enciende el láser para discos DVD, y mueve la lente tratando de enfocar sobre el disco, mientras da un impulso de arranque al motor Spindle. De esta forma, se intenta que se produzcan en simultáneo la lectura inicial de datos legibles, a la vez que el disco comienza a adquirir velocidad. Si los datos no son útiles, cambiará al láser de discos de audio (luz casi no visible) y hará el intento de interpretar datos, ya con el disco lanzado en velocidad. En la mayoría de los equipos, esta tentativa de lectura se realiza dos veces. Algunas marcas lo hacen sólo una vez. Miren con atención el video; la secuencia es rápida pero muy ilustrativa.
Si no logra en absoluto ninguna lectura, el ciclo de intentos e intercambio de encendido de los diodos emisores se interrumpe rápidamente, e indica “NO DISC”.
Si esto sucede al introducir un disco, no tenemos otra alternativa que tapar todo y abandonar cualquier intento de reparación. El sistema óptico no funciona y debemos llevar nuestro equipo al servicio técnico, o bien reemplazar la unidad óptica nosotros mismos.
Cuando los detectores alcanzan a leer al menos un poco de información procuran hacer varios ciclos de lectura, alternando los lásers hasta unas 4 o 5 veces, antes de colocar en el display la leyenda fatídica. Puede suceder que nuestro reproductor lea un tipo de discos y otros no, debido a que son dos lásers independientes los utilizados en un sistema óptico. Por ejemplo, puede resultar que los discos DVD sean reconocidos y reproducidos sin inconvenientes, mientras que los discos de Audio no sean siquiera detectados. Aquí la salida es la misma que en el párrafo anterior: reemplazar la unidad óptica.
Una esperanza de solucionar este defecto nosotros mismos es comprar en la tienda de repuestos una cinta flex, de conductores múltiples, igual a la que une el sistema óptico con la placa controladora. Habitualmente se deforman y rompen internamente con el uso intensivo, y, si esto ocurre, puede suceder que algún láser no encienda o que el sistema óptico no pueda enviar la información recuperada hacia la controladora para su utilización. Ten presente que la posición en la que se encuentra no es antojadiza, sino que el fabricante la instala de manera que no se rompa tan fácilmente con el movimiento continuo. Cuando vayas a reponerla, colócala de la misma forma en que se encontraba.
Tocando los ajustes del sistema óptico
Ajustes de las corrientes de láser
El título es muy claro. Sin instrumental adecuado y sin que tengas un criterio preciso de cuál control variar y porqué hacerlo (o si no sabes en qué sentido girar un ajuste), estarás haciendo lo expresado en el título: tocar y ver qué sucede.
No podríamos decir “calibrando”. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Sólo estaremos “tocando”. Los controles que posee un sistema óptico están allí para regular la corriente que atraviesa cada diodo láser. No existe un estándar que especifique a qué LED corresponde el de la derecha o el de la izquierda, el de arriba o el de abajo. La mayoría de los fabricantes los colocan de acuerdo a su conveniencia constructiva o de diseño.
Cada uno está ajustado de fábrica para que circule una corriente específica por el LED láser que le corresponda, que es la que el diseñador y el laboratorio de ajustes del fabricante creen que es la más apropiada para ese dispositivo.
Dicho de otra forma, es el valor el que garantiza un funcionamiento dentro de los márgenes operativos del dispositivo.
A pesar de ser considerada una fuente de luz “fría”, un LED se deteriora con el tiempo debido a que un porcentaje de la energía eléctrica que absorbe no es devuelta al exterior en energía lumínica, sino en calor. La transferencia de un tipo de energía a la otra no es perfecta. No posee una eficiencia del 100%, motivo por el cual el calor mencionado degrada el dispositivo. Hay sistemas que se deterioran en un tiempo pre-estimado por el diseñador, pero otros lo hacen muy precozmente.
El deterioro del LED puede compensarse con un re – ajuste pero esto sería contraproducente para el sistema. Al irradiar mayor energía lumínica, por lógica, irradiará más calor y, por decantación, estaremos sencillamente acelerando su muerte total. Es probable que por un día, y tal vez algunos días más, puedas seguir utilizando el reproductor, pero no te entusiasmes demasiado. Cuando los controles se cambian de posición, el sistema óptico pasa a tener los días (a veces las horas) contados.
La “puertita” se cierra sola antes que puedas colocar el disco
Vista parcial del mecanismo de carga.
Por desconocer los términos técnicos correctos, la gente llama “puertita” a la Bandeja de Carga del disco (término técnico que no está obligada a conocer).
Aquí las fallas que puedes encontrar son muy pocas y, a su vez, fáciles de solucionar. La correa impulsora suele impregnarse de la grasa ambiente, y suele comenzar a patinar, perdiendo adherencia a la polea y volante donde está ubicada, y provocando aperturas o cierres incompletos del sistema de carga.
Quitarla y lavarla con agua caliente y detergente, procurando no estirarla ni deformarla a la fuerza, suele remediar el inconveniente. No olvides de limpiar con alcohol la polea y el volante donde va ubicada, ya que allí también habrá material aceitoso y con grasa.
La peor complicación que puedas encontrar es que se halle tan estirada que ya no logre traccionar correctamente. En ese caso no tendrás otra opción que sustituirla.
Otra complicación sería un incorrecto accionamiento de la llave límite de carrera del sistema de carga. Del lado inferior del conjunto mecánico encontrarás la llave que gobierna el movimiento de la bandeja en su entrada y salida. Además de sus correctas soldaduras, debes comprobar su accionamiento. Al estar la bandeja totalmente fuera, la llave se encuentra en un extremo del recorrido. En una posición intermedia (entrando o saliendo el disco) estará al medio y sin acción mecánica, mientras que al ingresar totalmente la bandeja, la llave pasará a ocupar el lugar opuesto hasta la totalidad de su recorrido.

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