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Por: Tomás García
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jueves, 23 de octubre de 2008
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Si has oído hablar de Fable I probablemente sepas la nefasta historia que lo acompaña. Peter Molyneux, su creador, habló demasiado bien del juego antes de su salida y efectivamente lo llamó “el mejor juego de la historia”. Está de más decir que luego de su salida nuestras expectativas eran tan altas que podíamos ver a las pequeñas hormigas trabajando en Marte. Fable I no resultó ser malo, pero tampoco fue lo que su creador prometió. Exactamente cuatro años después nos encontramos con la secuela y un Molyneux mucho más tranquilo. ¿Podrá igualar Fable II lo que Molyneux prometió que sería el primero?
Todos conocemos al buen Peter Molyneux (Populous, Dungeon Keeper, Black & White). No podemos negar que sea una de las mentes más innovadoras en la historia de la industria, sin embargo, Peter tiene un pequeño problema. A lo largo del tiempo ha hablado tan bien de sus juegos y nos ha emocionado tanto, que a la hora de jugarlos no llega ni a los talones de lo que esperábamos. Esta situación llegó al límite con la salida de Fable I en 2004, a tal punto que Molyneux mismo se disculpó públicamente por hablar tan bien de su juego. Pero bueno, si públicamente dices que tu juego “será el mejor de la historia”, en caso de que no lo llegue a ser, puede que encuentres un poco de incredulidad en tus próximas declaraciones.
Fable II tiene que hacer valer su dinero a muchos fanáticos del primero.
Es cierto, todos esperábamos mucho de Fable. Sin embargo, no era un juego malo, tal vez un poco superficial y no tan grandioso como lo hizo sonar Molyneux, pero un buen juego al fin. Entretenido más que nada. Esa es una de las principales razones por la que Fable II era tan esperado. Para Fable, gracias a la bocota de Molyneux, esperábamos una verdadera revolución: libertad absoluta, dilemas morales y enormes decisiones que afectarían no solo a nuestro personaje sino al mundo que nos rodeaba y como nos percibía ese mundo a nosotros. Está de más decir que Fable no cumplió con todo eso, tal vez lo hizo en una minúscula porción, pero para nada cumplió lo que imaginábamos.
Tal como empezaba el primer Fable, esta segunda parte comienza en la niñez del héroe, tu personaje. 500 años luego del primer juego, comienzas como un huérfano acompañado de tu hermana, haciendo quests para ganar pocas monedas de oro. Pero unos minutos ya dentro del juego ocurre la tragedia que cambia la historia del personaje y marca el camino para convertirse en el héroe más grande de Albion. A diferencia del primer Fable, aquí realmente tendrás que tomar decisión morales que no solo te moldearán a ti como personaje, sino a tu alrededor. Un claro ejemplo de esto es una de las primeras misiones, donde tienes la posibilidad de ayudar al sheriff del pueblo a repartir papeles con los hombres más buscados. Si lo haces, Bowerstone (el pueblo) quedará sin crímenes durante los años por venir, pero si no, el sheriff perderá su trabajo y años después volverás para ver pueblo caído a pedazos, sumido en la corrupción. Aunque esto parezca una simple excusa para demostrar los cambios, tiene efectos en el juego a futuro, ya que no solo cambiará el aspecto del pueblo, sino que hay lugares útiles que no estarán si se llena de criminales.

Qué ofrece Fable II

Google Chrome: Modo Incógnito por defecto

Personal Genome Project: ADN 2.0
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