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Por: Tomás García
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jueves, 23 de octubre de 2008
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Si has oído hablar de Fable I probablemente sepas la nefasta historia que lo acompaña. Peter Molyneux, su creador, habló demasiado bien del juego antes de su salida y efectivamente lo llamó “el mejor juego de la historia”. Está de más decir que luego de su salida nuestras expectativas eran tan altas que podíamos ver a las pequeñas hormigas trabajando en Marte. Fable I no resultó ser malo, pero tampoco fue lo que su creador prometió. Exactamente cuatro años después nos encontramos con la secuela y un Molyneux mucho más tranquilo. ¿Podrá igualar Fable II lo que Molyneux prometió que sería el primero?
También como en el primer juego puedes salir a buscar muchachas/os a tontas y a locas y casarte con alguna jovencilla afortunada. También puedes hacer la gran cochinada y elegir si lo haces con protección o sin protección. Mientras que la protección te garantizará sexo seguro, hacerlo sin protección te garantizará pequeños buñuelos y hasta en ocasiones enfermedades venéreas. Por supuesto que con pequeños buñuelos nos referimos a mugrosos descendientes y los pequeños crecerán a tu imagen y semejanza. Eso quiere decir que si eres una horrenda persona, tus hijos no solo serán apestosos y molestos, sino que también serán malos, muy malos.
Tus acciones realmente importan y no solo te afectan a tí, sino a tu alrededor.
Pero si deseas seguir la ruta del llanero solitario y vagar por Albion en soledad, tampoco podrás hacerlo, ya que siempre estarás acompañado por tu fiel can. Tienes un perro al que puedes nombrar y él te seguirá a todos lados, ayudándote a encontrar tesoros y rematando a los enemigos caídos. No importa cómo lo trates, ese perro te seguirá a todos lados. Y como tú, él también cambiará de apariencia dependiendo de tus acciones.
Y es que la apariencia también juega un papel importante, porque dependiendo de cómo te comportes en el juego tu apariencia lo denotará. Si eres una buena persona y ayudas al prójimo te verás joven y tendrás un aura sobre la cabeza. En cambio, si eres una mala persona comenzarán a aparecer marcas y hasta cuernos saldrán de tu cabeza. Como para que no se note quién es el malo del pueblo la próxima vez que pregunten quién se comió a los hijos del vecino… “¡Solo porque tengo cuernos y ojos rojos no quiere decir que sea una mala persona! ... mmh, deliciosos niños.”
Pero no nos culpen, porque es fácil tentarse en un mundo como el que presenta Fable II y matar a cuanto pazguato se ponga en el camino. Pero mientras que para convertirte en malo toma de hacer rodar solo algunas cabezas, seguir el camino de las buenas intenciones es un poco más complicado y largo. Y encima hacer rodar cabezas es muy fácil y divertido. El sistema de combate en Fable II logra ser simple y a la vez profundo. Hay tres tipos de ataque disponibles: corta distancia, larga distancia y magia. Estos tres tipos de ataques se pueden hacer con cualquier tipo de personaje y en cualquier momento. Cada uno responde a un botón en el mando a distancia y no hay que pasar de uno a otro sino presionar los botones. Esto hace al combate muy fluido y permite cambiar de tipos de ataques en el momento, lo que nos hace sentir como verdaderos héroes, logrando ataques muy espectaculares. Agrégale un poco de cámara lenta a la mezcla, ¡y voilà! Tienes un sistema de combate de primera.

Interfaz, multijugador y conclusión

Qué ofrece Fable II

Google Chrome: Modo Incógnito por defecto

Personal Genome Project: ADN 2.0
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