Desde el presidente Felipe Calderón y sus Ministros, secretarios, diputados y hasta opositores luchan por perder peso.
"Es un tema de congruencia. Debe ser línea, no puedes tener un gabinete obeso cuando Felipe Calderón emprendió la campaña más agresiva en contra de la obesidad", explicó Vianey Esquinca, especialista en imagen política en declaraciones para Excelsior.
Hace ocho meses, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, dijo que el gabinete presidencial estaba tratando de mantenerse en un peso adecuado, pues admitió que quienes deben poner el ejemplo en esta lucha contra la obesidad son los funcionarios públicos y los políticos.
El secreto es una dieta de proteínas (libre de carbohidratos y grasas) que se encuentra disponible en centros de nutrición y obesidad de clínicas y hospitales. Con este régimen, Eruviel Ávila, candidato del PRI al gobierno del Estado de México, perdió 14 kilos. Hace un año pesaba 98, y hoy, el aspirante a gobernador ronda los 84.
El político siguió la dieta "New direction" del Centro de Nutrición, Obesidad y Alteraciones Metabólicas del Hospital ABC que se basa en el consumo de suplementos alimenticios en polvo. El producto que se diluye en agua ofrece sabores dulces como fresa, chocolate, chocolate caliente, plátano, nuez, moka, naranja y vainilla; y también sabores salados como crema de pollo, apio, zanahoria o elote.
El tratamiento -que se divide en las fases de reducción, adaptación y mantenimiento- incluye además sesiones educativas de nutrición y sicología, y aumento de la actividad física.
"Estas dietas hiperproteicas nacieron en países europeos como Francia, España y Suiza; después comenzaron a desarrollarse en Estados Unidos y de ahí llegaron a México", comentó Janeth Espinoza, doctora del Hospital ABC, para Excelsior.
Se puede decir que la obesidad ya es una epidemia en Mexico que propicia no solamente diabetes y enfermedades cardiovasculares, sino también algunos cánceres; además, en general, acorta la esperanza de vida de cuatro a cinco años y afecta la calidad de vida de los jóvenes, sobre todo.
“Es una epidemia porque más de 70% de la población mexicana padece sobrepeso u obesidad. México es el segundo país en el mundo con más individuos obesos, después de Estados Unidos, y el primero con más niños obesos. Y cada día tenemos nuevos casos”, dice Juan Pablo Méndez Blanco, académico de la Facultad de Medicina y coordinador de la Unidad de Investigación en Obesidad que la UNAM tiene en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.
En 1993, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Enfermedades Crónicas, 21.5% de los mexicanos padecía obesidad; en 2000, según la Encuesta Nacional de Salud, 24%; pero ya para 2006, según los resultados de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, 30%.
Así, los obesos y los individuos con sobrepeso -con un Índice de Masa Corporal (IMC) de entre 25 y 30- representan más de 70% de todos los mexicanos.
Ambiente obesogénico
Se ha sugerido que, al haber un ambiente obesogénico, con una gran disponibilidad de alimentos, los cambios evolutivos recientes en los genes de los receptores de la dopamina, los cuales han sido seleccionados para incrementar los aspectos cognitivos y de flexibilidad en el comportamiento, pueden ser asociados ahora a un incremento en el consumo de alimentos.
Es decir, si el entorno de esas personas es un ambiente obesogénico, resulta muy fácil que se vuelvan obesas.
“Con todo que un individuo tenga una carga genética para desarrollar obesidad no implica necesariamente que vaya a ser obeso. Se puede acotar esa predisposición con educación”, explica el especialista de la UNAM.
De ahí que, ante la epidemia de obesidad en Mexico, el investigador universitario exhorte al gobierno federal a diseñar programas para que tanto en casa como en el kinder y en las escuelas primarias se les enseñe a los niños qué deben y no comer, y a reforzarlos con campañas preventivas.
“Hay que enseñarles a comer alimentos sanos. Ciertas cosas se deben comer con moderación, como la comida de alta densidad energética. No es bueno acostumbrarlos a los sabores muy dulces. Estudios en animales de laboratorio demuestran que la adicción a ellos es mayor que la adicción a la cocaína”, explica el investigador universitario.
Visto: Óclesis: Un problema gordo: la obesidad en México
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