Game Dev Tycoon y los piratas que se quejan de la piratería

Game Dev Tycoon y los piratas que se quejan de la piratería

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En un momento determinado, todo lo que crees se te puede dar vuelta, dejando en evidencia la fragilidad de tus argumentos para sostener una forma de ver las cosas. Esto les pasó a miles de videojugadores que luego de piratear un videojuego, se encontraron con que esa misma razón era la que no los dejaba triunfar en el mismo. En un experimento social muy interesante, en Game Dev Tycoon, una especie de simulador de desarrolladores de videojuegos, los usuarios que habían pirateado el título se encontraron quejándose de la piratería, contradiciendo el accionar que les dio acceso al juego. A continuación te contamos cómo lo descubrieron los responsables de Game Dev Tycoon.

Siempre discutible, la reducción del tema de la piratería a un conflicto moral es una estrategia engañosa en la que no vamos a caer nunca. Pues mientras se indica que quien piratea no es ético, se alienta o al menos se es indiferente a que estas mismas personas hagan trabajos, consuman productos y tengan hobbies que afectan directamente la vida social y económica de otras personas. Sí es cierto que dadas las características de las diferentes industrias, la piratería presenta un grado fluctuante de gravedad. Un ejemplo es el de la música y los videojuegos, pues los modelos de negocio difieren considerablemente y  las alternativas para “recuperar lo invertido” suelen ser menores en el campo de las desarrolladoras y distribuidoras de juegos. Especialmente si son independientes. Para exponer su posición al respecto, Greenheart Games hizo un experimento social con los jugadores de su título Game Dev Tycoon, en donde debes convertirte en Gabe Newell desde abajo, creando juegos que reciban buenas puntuaciones y devuelvan en metal todo tu trabajo más las ganancias necesarias para mantener cualquier negocio.

Game Dev Tycoon salió en dos versiones distintas. Una que se podía adquirir oficialmente y otra que se podía conseguir de forma gratuita, a la vieja usanza filibustera. Lo que nadie sabía era que la versión pirateada estaba alterada intencionalmente por parte de la desarrolladora, que había modificado los algoritmos de “tasa de piratería” para que en determinado momento, los juegos desarrollados por el jugador alcanzasen altos niveles de piratería. Lo que sucedió en las semanas siguientes fue que algunos jugadores empezaron a quejarse de lo mal que les estaba yendo en Game Dev Tycoon, ya que si bien desarrollaban juegos con altos niveles de puntuación por parte de los revisores, la cantidad de copias vendidas era muy limitada por (redoble de tambores): culpa de la piratería. Uno de los comentarios era: “¿Por qué hay tanta gente pirateando? ¡Me están arruinando! Tenía como 5 millones de ventas y entonces empezaron a piratear todo lo que hacía, incluso si tengo buenas críticas (que las suelo tener). No es justo.”

Lo más simpático de toda la experimentación con los videojugadores es ver cómo se contradecían conscientemente pero lo reconocían inconscientemente, ya que los jugadores con la versión crackeada no sabían de la alteración con la que estaban jugando, que llevaba a que sus empresas virtuales cerrasen por no poder hacer frente a la piratería. Y no eran pocos los que jugaron de esta forma, pues según Greenheart, luego del primer día, el 93% de sus jugadores habían descargado la versión del Torrent que la desarrolladora había subido anónimamente. 

La respuesta de la desarrolladora a los usuarios que jugaban la versión pirata y querían avanzar, por encima de las limitaciones del juego, de sus condiciones económicas y de sus propios sistemas de valores era: Compren el juego original, mientras que daba algunas explicaciones sobre el porqué del experimento, prometía no volver a hacerlo, indicaba por qué no les gustaba el modelo de DRM y señalaba que no eran ricos mientras daba 3 instrucciones para quienes podían costear el juego y no lo hacían: si quieren que el juego se expanda; compren la versión oficial, si odian los juegos de moda o que son de pago para jugar; compren independiente, y si odian los juegos de moda de la industria; compren juegos libres de DRM. Interesante experimento y mucho más interesantes resultados. ¿Tú qué opinas?


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Autor: Nico Varonas