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Por: Ariel Palazzesi
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miércoles, 30 de julio de 2008
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Acusado por los Estados Unidos de haber perpetrado "el mayor asalto informático a un sistema militar de todos los tiempos", el británico Gary McKinnon, de 41 años, podría pasar el resto de su vida encerrado. Está acusado de haber hackeado unos 100 sitios gubernamentales y militares buscando conocer la verdad sobre la información que los gobiernos ocultan sobre platos voladores.
ET, ¿estás ahí?
A lo largo de centenares de noches sin bañarse, comiendo muy poco y bebiendo abundante cerveza mientras fumaba algo de hierba, un McKinnon barbudo y en pijamas exprimía las opciones de un software utilizado para acceso remoto llamado Remotely Anywhere. Su pericia con este programa y algunos scripts en Perl le permitieron romper la seguridad de los servidores estadounidenses. Lo que Solo encontró en ellos alcanzaría para escribir un par de libros.
Según sus declaraciones, encontró una lista de nombres de naves que no figuran en ningún catálogo oficial de la Marina, listadas bajo el titulo "Oficiales No Terrestres". También halló pruebas del movimiento de mercaderías entre esas naves. Asegura que vio una foto (perfecta) de un OVNI con forma de cigarro, y que los militares han fabricado un sistema de propulsión basado en la antigravedad que utiliza materiales recobrados de naves extraterrestres.
Gary puede acabar en Guantanamo.
McKinnon, al igual que otras personas, asegura que esto se mantiene oculto porque su utilización generaría la posibilidad de que la energía fuese gratis y se acabaría la dependencia del petróleo y otros combustibles.
El principio del fin de la carrera de Gary como espía cibernético fue un error que cometió con el cálculo de los usos horarios. Terminó arrestado, pero salió bajo fianza. Un agente del FBI, llamado Ed Gibson y que actualmente es Asesor en Jefe de Seguridad de Microsoft, le propuso que si aceptaba ser juzgado en Estados Unidos y se declaraba culpable, la condena sería de sólo tres o cuatro años. Por supuesto, nadie se quiso comprometer a firmar un acuerdo, por lo que McKinnon se negó. La Administración Bush pidió su extradición y comenzó la batalla legal que hoy llega a su fin.
Muchos de los delitos que cometió McKinnon se relacionan con The Disclosure Project, una organización que propone "revelar todos los hechos acerca de platos voladores, inteligencia extraterrestre y sistemas avanzados de propulsión y energía que se mantienen en secreto".

Gary McKinnon

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