Un corte de 5 cables submarinos afectó el acceso a Internet en parte de Asia, Egipto, Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Pakistan, Emiratos Árabes e India.
Cinco cables submarinos fuera de servicio
El daño en estos cables, por donde pasa el tráfico de Internet, causó desde conexiones lentas hasta una ausencia absoluta de servicio. También se vieron afectadas las llamadas de voz y los datos corporativos. Afortunadamente, en la mayoría de los casos el tráfico pudo redirigirse a otras áreas, de modo que la falta de conexión a la red no duró más de 24 horas. Y aún así hubo consecuencias. Se cree que los cables fueron cortados por anclas que habrían sido arrastradas en malas condiciones climáticas, aunque resulta dudoso que un total de 5 cables se vieran afectados en el transcurso de pocos días.
Aproximadamente el 90% del tráfico de Internet se enruta a través de cables submarinos, y solo el 10% va por satélite. Si consideramos que la falla de tan solo 5 cables afectó a millones de usuarios, es claro que un ataque intencional —digamos, el corte programado de unos 20 cables— podría tener un impacto importante. “El corte de los cables FLAG (Europa-Asia), Egipto y SeaMeWe-4 afectaron a al menos 60 millones de usuarios en India, 12 millones en Pakistan, 6 millones en Egipto y 4.7 millones en Arabia Saudita”, comenta Mahesh Jaishanker, director ejecutivo de TeleGeography.
La fragilidad de la infraestructura
Los bancos, las empresas y los gobiernos tienen gran parte de sus comunicaciones y transacciones dependiendo de Internet hoy en día. Casi podría decirse que la economía mundial depende de estos cables en el fondo del mar. Un ataque planeado podría afectarla enormemente por semanas y sin necesidad de expertos hackers: bastaría con buenos buzos o barcos equipados para destrozar unas cuantas líneas por ahí. Es curioso que algo tan poderoso como Internet esté “colgando de hilos” tan vulnerables.
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