Acomódense en sus sillones, porque estamos ante uno de esos descubrimientos médicos que quedan en los libros de historia y que salvarán vidas de a millones. Los científicos del Hospital de Niños de Boston casi se han nominado al Nobel con la invención de partículas que oxigenan la sangre de quienes no pueden respirar por su cuenta. Con un sistema de micropartículas que actúa directamente sobre el torrente sanguíneo para oxigenar de urgencia, se podrían ganar entre 15 y 30 minutos extra de vida para que los médicos puedan estabilizar y resucitar a los pacientes.

Inventan partículas para que puedas vivir sin respirar
Inventan partículas para que puedas vivir sin respirar

Una inyección de oxígeno directa

La actualidad nos tiene acostumbrados a que todos los días la tecnología invente una solución nueva para un problema que no teníamos, o a que cree las condiciones para hacer menos esfuerzo al realizar alguna actividad o para que, directamente, ya no tengamos que hacerla. Esta vez, en cambio, se les fue un poco la mano y han creado partículas para que puedas vivir sin respirar. Este invento parece salido de la última película de Steven Spielberg, en donde algún héroe de traje negro lucha en las profundidades oceánicas o en el espacio: se trata de micropartículas que pueden ser inyectadas directamente en el torrente sanguíneo para oxigenar tu cuerpo incluso si tú no puedes respirar por tus propios medios, o simplemente no puedes por el entorno en el que te encuentras.

La composición de las partículas

Ante la dimensión y la proyección directa que hacemos sobre las posibilidades que puede acarrear este tipo de intervenciones, la pregunta sobre la composición de las partículas se desprende de nuestra mandíbula desencajada. La respuesta de los médicos es que estas partículas están compuestas por gas de oxígeno embolsado en una capa de lípidos. Para quien haya pasado por la escuela y recuerde algo, los lípidos son moléculas naturales compuestas de carbono e hidrógeno que almacenan la energía o sirven como componentes para las membranas celulares. Presentes en forma de monoglicéridos, diglicéridos y triglicéridos, vitaminas y ceras, los lípidos forman parte de las grasas, y esto es lo que utilizan estas partículas, que en tamaño no superan los 4 micrómetros.

Un elixir de vida de emergencia

La forma de inoculación es la conocida y temida por una gran parte de la población, pero los resultados son totalmente efectivos según las pruebas que se realizaron sobre animales, descartando un problema que se venía dando en soluciones similares a estas partículas: la embolia gaseosa, que es cuando burbujas de aire obstruyen vasos sanguíneos y concentran gran cantidad de nitrógeno en la sangre. En este invento, llevado adelante por el equipo de John Kheir, MD, las partículas pueden estar guardadas en una solución líquida fácilmente inyectable y transportable por equipos de emergencia y paramédicos. Estamos ante un elixir de vida cuya extensión no va más allá de los 15 a 30 minutos, pero que, si todo sale bien, podrá ser la forma de vivir sin respirar mientras los médicos hacen lo posible para que vuelvas a hacerlo.

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