Kenshiro: El robot más musculoso del mundo (vídeo)

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Ya hemos visto algunos ejemplos robóticos que nos arrojan de cabeza al Valle Inexplicable, pero en esta ocasión, el proyecto Kenshiro de la reconocida Universidad de Tokio no se enfoca tanto en una “reproducción externa” del cuerpo humano, sino interna. La característica más importante de Kenshiro está en la gran cantidad de “músculos” que posee, y colocamos “músculos” entre comillas porque en realidad se parecen más a un sistema de poleas que otra cosa. Kenshiro es el “sucesor” del robot Kojiro que observamos a principios de 2010, y debemos reconocer que el avance es impresionante.

Algunas personas ven al proceso de “imitación” de los humanos a través de robots como algo restringido. Después de todo, el simple hecho de ser humanos nos limita en muchos aspectos. La primera idea que defiende esa visión nos lleva al potencial que tiene el robot de ser más rápido y más fuerte que cualquier persona. Pero más allá de los límites naturales, el cuerpo humano no deja de ser una máquina extraordinaria, y presenta un desafío escalofriante para cualquiera que busque imitarlo artificialmente. Después de lo logrado con el robot Kojiro, la Universidad de Tokio ha dado el siguiente paso con el proyecto Kenshiro, un robot que busca reproducir la musculatura y la estructura ósea del cuerpo humano. Sus “músculos” son planos y anchos, y dependen de un solo motor, lo que los hace más estables.

Kenshiro realiza una mímica del cuerpo de un niño japonés promedio de doce años de edad, con una altura de 1,58 metros y un peso en el rango de los cincuenta kilogramos. El conteo de sus músculos asciende a 160, repartidos entre el cuello (22), el torso (76), las piernas (50) y los hombros (12), superando a cualquier otro robot que haya sido diseñado bajo un concepto similar. El vídeo se limita a enseñar la capacidad de movimiento de sus “secciones” por separado. Su método de desplazamiento tal vez sea un poco limitado, pero a la hora de doblar las rodillas o inclinar el torso hacia delante, la calidad de sus movimientos es excelente (y tal vez algo perturbadora).

De acuerdo a los responsables, uno de los desafíos más importantes estuvo en alcanzar el peso y las proporciones correctas para el robot. Como ejemplo mencionaron a Kenzoh, el ancestro de medio cuerpo de Kenshiro. Su peso total era de 45 kilogramos, y de haber sido desarrollado en cuerpo completo, hubieran superado la barrera de los cien kilogramos, un detalle que sirve para visualizar aún mejor el logro que Kenshiro representa. El siguiente paso de Yuto Nakanishi, líder del proyecto Kenshiro, es continuar el desarrollo del robot SCHAFT, que participará en el próximo “Robotics Challenge” organizado por los amigos de DARPA. Después de ver lo que puede hacer Kenshiro, creo que tiene buenas chances…