Las revistas no dan abasto a revisar y verificar tanta información
Resulta inquietante que a los mecanismos de control de las revistas cada vez les cueste más trabajo revisar los estudios, porque son más especializados, más complicados de replicar, mas complejos de analizar. La ciencia moderna vomita cada día vastas cantidades de datos. Esto lo saben los investigadores y se aprovechan del colapso creciente del sistema para tratar de colocar sus estudios fraudulentos. El objetivo es publicar a toda costa. Luego ya veremos cómo lidiamos con ese toro. Después de analizar todos estos razonamientos, todavía queda un hueco para la perplejidad. ¿Pero es que Hwang, Schön, Sudbo y los otros autores de fraudes no esperaban que los descubrieran? Es difícil saber con exactitud lo que piensan, pero no es improbable que los investigadores de primerísimo nivel se vean envueltos en una huida hacia delante y no calibren bien las consecuencias de sus actos. Para mantenerse en la élite hay que publicar trabajos revolucionarios, y bajar en el ritmo supone perder el estatus alcanzado. Y esto, a veces, hace que no se tengan en cuenta las consecuencias.
Este problema se vuelve acuciante en tanto en cuanto estas constantes filtraciones de datos fraudulentos minan la credibilidad de la ciencia a ojos del mundo. No tanto en los casos sonados donde intervienen estudios muy mediáticos como los relacionados con la clonación, la medicina o la energía. En estos casos de mayor calado, los mecanismos de la ciencia funcionan bien, saltando las alarmas y pregonando a los cuatro vientos la falsedad de las investigaciones. Aunque el mal parece profundo con respecto a la credibilidad de los científicos, en realidad no lo es tanto, a tenor de unas estadísticas que corroboran que la gente sigue creyendo en la ciencia con un gran nivel de fiabilidad. Sin embargo, cuando se trata de pequeños pero constantes flujos de datos erróneos, se puede socavar la base sobre la que se construye la ciencia “normal” del día a día. Los altos estamentos científicos siguen preocupados y pretenden dar un toque de atención sobre el tema para que no sigan proliferando este tipo de conductas.
CSIC y ESF se ha reunido para proponer soluciones
Se celebró una reunión sobre el fraude en la ciencia, organizado por el Foro de la integridad en la investigación de la Fundación Europea de la Ciencia (ESF) en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid los días 17 al 18 de noviembre. La encuesta realizada a principios de este año por el FSE ha identificado alrededor de 18 países europeos que han puesto en marcha códigos de conducta y la práctica en la investigación. Algunos incluso han creado oficinas de la integridad en la investigación. Sin embargo, el problema reside en la variación en el tratamiento de casos sospechosos entre casi todos estos sistemas. No hay acuerdo general. Según el Dr. John Marks, Director de la Ciencia y la estrategia en el FSE, la mayoría de estos fraudes científicos son de poca importancia, pero dijo, "si la gente se sale con la suya y si nadie dice nada al respecto, podría invitar a realizar fraudes de mucho más nivel." Comentó que "las encuestas de opinión mostraron que la confianza del público en los científicos es todavía muy alta, pero que la confianza se pierde fácilmente por el alto perfil de los casos de fraude y es por eso que estamos tan preocupados".
Entre las diversas cuestiones debatidas, una de las principales preocupaciones fue tratar los casos de fraude en las asociaciones de investigación internacionales. Incluso dentro de Europa, existen variaciones de las normas éticas en Francia, Portugal, República Checa y Reino Unido. Aunque cada país tiene su propio código de conducta, es principalmente la diferencia entre cada uno de los países a lo que se refieren a los investigadores. Algunos de los enfoques analizados para hacer frente a esta cuestión incluyeron la elección de un código universal de conducta para la investigación del fraude y la ética. Cuando la ciencia influye en la vida de todo ser humano de una manera tan fundamental , sus normas y la ética debe ser las mismas en todo el mundo.
La ciencia deben luchar contra el fraude con todas sus fuerzas
La ciencia ha alcanzado el estatus de sagrada en nuestra sociedad, constituyéndose casi en una nueva religión. La propia configuración de este estamento ha propiciado que sus acólitos traten de alzarse desesperadamente con el título de dioses. Aunque para ello tengan que mentir, engañar y pulverizar los pilares del método científico, convirtiéndolo en un chiste. Afortunadamente, la propia ciencia, por definición, se investiga y controla a sí misma, impidiendo que estas fallas del sistema cercenen y trituren la magnífica estructura que la sostiene. No podemos bajar la guardia. En los tiempos venideros debemos aumentar los mecanismos de control y mejorar la coordinación entre los países para que lleguen a un consenso general en la manera de afrontar este problema. La mentira nunca descansa pero siempre encontrará de frente, como fabuloso enemigo, la resistencia de la razón.
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Cómo surge el fraude científico

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