La muerte de las netbooks

La muerte de las netbooks

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Si hay una virtud que no podemos negar de la tecnología en general es su capacidad para adaptarse a las necesidades de una época. En este cuadro han encajado a la perfección las netbooks, que vieron la luz a finales de 2007 y dominaron el mercado por un promedio de dos años y medio. Sin embargo, todo parece indicar que 2013 será el año en que el formato netbook reclame su lugar en los libros de historia de la informática. Ya habíamos anticipado la intención de Asus de dejar este mercado que creó, y con la confirmación de Acer de tomar el mismo camino, las netbooks básicamente han adquirido fecha de vencimiento.

Quien decida buscar un poco de información económica de los últimos años verá que en la mayoría de los gráficos, a partir del año 2007, todas las líneas, barras y pasteles se van literalmente por el drenaje. Muchas industrias se vieron afectadas, y la informática no fue la excepción. Después de todo, ¿quién podía comprar un ordenador cuando no podía pagar el préstamo de su casa? Era tiempo de bolsillos vacíos y presupuestos ajustados, y en esas condiciones nació la netbook. Definitivamente, la prioridad era el bajo costo: Ningún fabricante tradicional de ordenadores se hubiese arriesgado a lanzar un sistema con una pantalla de siete pulgadas, resolución limitada y capacidad de almacenamiento mínima. Pero Asus dio el golpe en octubre de 2007 con su sistema Eee PC, y a partir de ese punto las reglas generales de las netbooks fueron establecidas.

Algunos dirán que su magia comenzó a perder fuerza en 2009, y otros que duró un poco más. Incluso en marzo de 2011 escribí un artículo recomendando netbooks para aquellos que rechazaban el concepto de tablet. Puede que el tiempo para las netbooks simplemente se haya terminado. La leve mejora en ciertas economías es una de las razones principales que se asocia al desplazamiento de las netbooks. También se reconoce que las netbooks eran “dispositivos de bajo margen”, en especial desde que Intel y Microsoft tomaron por asalto al formato (duele decirlo, pero Linux tuvo una oportunidad histórica allí, que desperdició por completo), aunque nadie puede ignorar el hecho que el “efecto tablet” ha sido contundente. Las tablets están en todas partes. El iPad generó la masa crítica suficiente para que el mercado detonara, arrasando con todo a su paso. La creación de teclados como accesorios y el lanzamiento de modelos híbridos terminaron de establecer la redundancia de las netbooks. En septiembre pasado hablamos de que Asus, el mismo creador del formato netbook, estaba dispuesto a abandonarlo. Y a esa noticia se suma la decisión de Acer de no lanzar netbooks nuevas este año.

Las existencias actuales de netbooks han encontrado un lugar en regiones como el sudeste de Asia y Latinoamérica. Muchos modelos también han servido como soporte educativo en varios países. Pero una vez que se agoten estas existencias, las netbooks sólo tendrán presencia entre OEMs de segunda y tercera línea, que dicho sea de paso también están fabricando tablets de muy bajo costo, y si los márgenes son mayores, seguramente se inclinarán por ellas. En otras palabras, la bandera a cuadros ha caído para las netbooks. Cumplieron su propósito en años extremadamente complejos en lo económico, y fueron el “primer ordenador” para millones de personas, pero su rol parece estar agotado. Algunos encogerán los hombros y dirán “evolución”. Incluso puede que en un par de años suceda exactamente lo mismo con las tablets, reemplazadas por algo mejor. Hasta entonces…