Las lechugas de Toshiba y Fujitsu

Toshiba comercializa ordenadores, televisores y discos duros, entre otras cosas. Fujitsu ha creado superordenadores, servidores comerciales y smartphones, por nombrar tres ejemplos. Ahora, ¿por qué estos dos monstruos nipones de la electrónica están cultivando lechugas? Básicamente, como demostración para acelerar el uso de alta tecnología en el mundo de la agricultura, y crear alimentos más saludables.

La agricultura deberá enfrentar desafíos gigantescos en los próximos años. La demanda de alimentos no se está concentrando solamente sobre la cantidad, sino también sobre la calidad. El uso excesivo de fertilizantes y herbicidas encuentra cada vez más resistencia entre los consumidores “y” la propia naturaleza, adaptándose rápidamente a la agresividad de sustancias como el glifosato. La tecnología parece tener varias soluciones disponibles, pero no todas provienen de los canales tradicionales. Uno de esos canales es Fujitsu. El gigante nipón convirtió a una de sus “salas limpias” (donde se fabrican los chips) en una especie de granja hidropónica de lechugas. El nivel de control que tienen sobre el cultivo es impresionante, ajustando parámetros como la temperatura del aire y la longitud de onda de las luces en la sala, que ayudan a optimizar el crecimiento de las lechugas, sin pesticidas ni agentes externos.

 

Granja hidropónica

 

Uno puede pensar que es alguna clase de experimento loco limitado a Fujitsu, pero nos llega la novedad de que Toshiba hará exactamente lo mismo, reciclando sus salas limpias en desuso para convertirlas en granjas de lechuga. Estas salas podrán ser monitoreadas en forma remota, reduciendo la presencia humana y garantizando mayores niveles de esterilidad. El plan de Toshiba es vender la lechuga a tiendas, mercados y restaurantes donde es un poco más difícil obtener vegetales frescos. En el caso de Fujitsu, su lechuga baja en potasio está destinada a los hospitales japoneses, a un precio de tres dólares por planta. El hecho de que sea una lechuga libre de químicos le permite a Fujitsu pedir un 300 por ciento más por ella.

Aún así, las ventas son insignificantes en comparación con lo que estas compañías recaudan en sus mercados principales. Toshiba calcula unos tres millones de dólares anuales, mientras que Fujitsu estaría cerca de los cuatro millones. De todos modos, ambas iniciativas son una excelente demostración de que la agricultura puede ser más sana y eficiente si se aplican los mecanismos correctos. Ante la incógnita de cómo impactaría el consumo adicional de energía, Fujitsu explica que el hecho de cultivar más y más sano en lugares compactos reduce los costos de logística. ¿Estarán de acuerdo con esto los granjeros del Siglo XXI?

 

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3 Comments

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  1. Vaya tonteria, lo que cuesta en mantener solamente la sala para su funcionamiento habitual, sumale los costes de cuidado y mantenimiento del cultivo hidropónico.

    Eso no és sostenible para nada y menos se le puede decir “eco-bio” o como lo quieran llamar.

    Las emisiones de CO2 en el transcurso del cultivo son equivalentes que el cultivo normal en el campo. Los residuos de fitosanitarios no son problema si se respeta su modo de empleo y tiempos de espera.

    No se puede hacer magia, una lechuga so se crea de la nada. Necessita materia y energia como todo ser vivo.

  2. Que excelente idea, un buen ejemplo para las compańias tecnologicas, ojala que pronto todos los alimentos cultivados en los campos de mi país (México) sean libres de pesticidas y se acabe con el monopolio del envenenamiento de masas a cargo de la empresa del diablo Monsanto

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