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Por: Tomás García
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miércoles, 03 de diciembre de 2008
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Entre Fallout 3 y Gears of War 2, Left 4 Dead era probablemente uno de los juegos que esperábamos con más anticipación aquí en NeoTeo y finalmente lo tenemos en nuestro poder. Todo lo que nos imaginábamos que podía o debería haber sido ahora queda del otro lado de la puerta y nos toca analizarlo lo más metódicamente posible. A continuación puedes leer lo que opinamos de este festival de sangre, plomo y carne en descomposición.
Hasta hace unas semanas la espera se hacía insoportable y el lanzamiento de la demo hizo que esas ganas se hagan aún más voraces de lo que ya eran. Hace ya varios días lo tenemos en nuestras manos y luego de jugarlo como si no hubiese mañana estamos listos para expresar nuestra opinión. Que por cierto, es producto de las mejores experiencias cooperativas que hemos tenido. ¡En la historia de los juegos multijugador! Bueno, tal vez eso sea demasiado, pero esta por ahí.
Hay cuatro personajes de los que elegir, ninguno más especial que el otro.
A muchos podrá no gustarles el hecho de que no haya una campaña con historia para jugar a solas, sino que son mapas separados sin ninguna conexión entre ellos. Pero si intentase tener algún tipo de historia realmente arruinaría lo que el juego sabe hacer tan bien. Situarte junto a tres sobrevivientes más en una ciudad destruida por los zombis. ¿Qué más necesitas? Sin embargo, aunque se pueden jugar todos los mapas de a un solo jugador y la inteligencia es más que competente, el verdadero fuerte de Left 4 Dead es jugarlo con personas, no importa si son amigos o desconocidos. A los zombis realmente no les hace mucha diferencia.
Al no tener ningún tipo de historia no se sabe la razón de la infección o cómo comenzó todo. Eso sí, en la cutscene inicial (qué sirve como una gran introducción a qué esperar del juego) explica que todo sucede “dos semanas luego de la infección”. ¿Qué causó la infección? Vaya a saber uno. Pero es que realmente no importa, toda falta de explicación le juega a favor colocándote en un mundo lleno de confusión y desesperación. No te importa por qué estas allí, solo quieres salir con vida. Sin embargo, por más que no haya mucha historia sobre lo que sucedió, hay pequeños detalles como las escrituras de otros sobrevivientes en las casas seguras, que le da un aspecto más amplio de lo que se ve al jugar. Esta técnica, que también se utilizó en Portal (también de Valve) vuelve a ser tan efectiva como lo fue antes.
¿Hace falta decir algo más?
El modo campaña (que puede ser jugado de a uno hasta cuatro personas, pero consiste en lo mismo) apunta mucho al juego cooperativo. Tanto que es imposible sobrevivir si te alejas mucho del grupo. Esto se debe a que la cantidad de zombis en pantalla en ocasiones roza lo demencial. Pueden venir de todos lados: de un estacionamiento, de una puerta, por la ventana y hasta de la pared misma. Por eso es importante siempre mantenerse unidos. Una vez que la energía de un jugador se vacíe caerá al piso y tendrá que esperar a que uno de sus compañeros venga a “resucitarlo”. Lo bueno de este sistema es que mientras el jugador se encuentra en el piso puede seguir disparando, solo que inmovilizado. Eso sí, caes dos veces al piso y a la tercera te mueres.
Los medikit no abundan y al principio del área cada jugador podrá tomar uno que luego utilizará para curarse o a un compañero. Durante el nivel también puedes encontrar painkillers, que aunque no te curan permanentemente, te dan un poco de energía temporal para seguir un poco más. El juego corre sobre el motor gráfico Source, que utilizó Half-Life 2 hace algunos años, así que la jugabilidad es bastante rápida y directa, ya que no hay muchos lugares donde esconderse. Las balas no escasean y si te llegas a quedar sin municiones del arma secundaria no importa, porque en la pistola son infinitas.

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