27 kilómetros de túnel superfrío.
Los miles de científicos reunidos en el Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés) consideran al experimento del miércoles como “un día histórico”, ya que luego de 20 años de trabajo y esfuerzo por parte de miles de científicos provenientes de todo mundo, finalmente comenzaron las pruebas de lo que muchos llaman “la máquina de Dios”.
Durante el primer ensayo se lanzaron dos rayos de protones, que gracias a la acción de los imanes distribuidos alrededor de los 27 kilómetros de túnel (cuyo interior está al vacío y a menos de 230 grados bajo cero), completaron el recorrido en uno y otro sentido. El primer haz, del tamaño de un cabello, se lanzó en la dirección de las agujas del reloj y completó el recorrido de túnel subterráneo a las 8:30 GMT. El segundo rayo se lanzo más tarde, en sentido opuesto, y finalizó el circuito a las 13:00 GMT.
Cada uno de estos haces de partículas estaba compuesto por unos mil millones de protones, que atravesaron sin problemas las ocho etapas en las que se divide el túnel principal del LHC. Justamente, para poder probar a fondo cada una de estas ocho partes, cada haz se envió primero a través de la primera sección, luego de la primera y la segunda, y así sucesivamente hasta atravesar las ocho. De esta manera se pudo comprobar que todo el sistema funciona correctamente.
A pesar de que los haces de protones completaron sin contratiempo el circuito en ambos sentidos, no se provocaron choques entre ambos. Las primeras colisiones de partículas destinadas a recrear condiciones similares a las reinantes en el momento del Big Bang se producirán dentro de algunas semanas. De hecho, aun no han acelerado a velocidades cercanas a las de la luz, tal como deberán hacerlo durante los experimentos programados para los próximos meses, en las que se producirán brevemente temperaturas 100.000 veces superiores a la del Sol, permitiendo detectar partículas elementales que no se han podido observar hasta hoy, como el Bosón de Higgs.
El físico Stephen Hawking, un verdadero especialista en la física que gobierna los procesos relacionados con los agujeros negros, declaró que, en caso de que el LHC sea lo suficientemente potente como para crear agujeros negros microscópicos, estos desaparecerían rápidamente, ya que no tendrían la suficiente masa como para succionar materia. En cuanto al Bosón de Higgs, cuya existencia pretende demostrarse a través de los experimentos en cuestión, Hawking ha apostado 100 dólares a que no se encontrará, asegurando que esta posibilidad sería “más emocionante que encontrarlo”. De todos modos, el científico no es demasiado afortunado con sus apuestas: en 1974 habría apostado a que el extraño objeto existente en la constelación Cisne X1 no era un agujero negro y perdió.
En los próximos meses veremos muchos gráficos como éste.
Por su parte, el científico británico Peter Higgs, de 79 años, que dio su nombre a la llamada "partícula divina" en 1964, afirmó que cree que su Bosón será hallado gracias al Gran Colisionador. “Creo que es bastante probable” dijo pocas horas después de que entrara en funcionamiento el gigantesco acelerador.
El objetivo del LHC es, entre otros, verificar la existencia de esta partícula, que puede explicar el origen de la masa y la razón por la que algunas están curiosamente desprovistas de ella. Desde hace décadas el mundo de la física de las partículas ha trabajado para lograr este objetivo, cuyo último intento es el LHC.

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