Preludio de una batalla anunciada
Mediados de la década de los ’80. Atari había saturado el mercado con juegos muy malos (como la conversión para Atari 2600 de Pac-Man o el infame ET) y no paraba de sacar reediciones de sus viejos éxitos. La gente, cansada de que la estafaran, ya no encontraba sentido en seguir comprando juegos (o todos malos, o todos iguales). Para 1983 la industria tuvo la mayor caída económica de la historia.
Prestigiosas empresas debieron cerrar sus puertas, miles de programadores quedaron en la calle, todo parecía estar perdido… ¡Hasta que Nintendo salvó el día! Su NES (Nintendo Entertaiment System) o Famicom (como se llamó en oriente), sus criterios de calidad y su económica consola (junto al talento del queridísimo Miyamoto) le dieron nueva vida a la agonizante industria.
Pero Nintendo, a pesar y gracias a su éxito, se durmió en sus laureles. Para finales de la década seguía siendo el rey… de los 8 bits. Otras consolas trataron de hacerle frente, pero el prestigio de la Gran N, junto a sus grandes éxitos y las falencias de los otros sistemas, habían estancado al mundo en 8 bits. Pero hubo una compañía que hizo tambalear la complacencia del gigante, logrando que finalmente Nintendo decidiera dar el paso. Y luego... luego las cosas se pusieron interesantes.
"El mundo nunca será el mismo". Y no lo fue.
Sega Mega Drive: La pesadilla de Nintendo
Esa compañía fue Sega y no era ninguna improvisada. Había estado compitiendo contra la NES desde 1985 con su Sega Master System (una consola bastante mejor a nivel técnico, pero sin demasiados juegos). Mal no le fue. En Europa la Master System fue muy muy popular, lo mismo que en toda América Latina (más que nada en Brasil). En Estados Unidos y Japón no tuvo la misma suerte, pero tampoco es que dio lástima.
Sega sabía que para ganar la guerra contra Nintendo debía adelantársele a los 16 bits. Nintendo no estaba dispuesto a hacer el cambio: gobernaba a la industria con puño de hierro, casi de forma tiránica (Nintendo, desde el punto de vista comercial, no es la compañía amigable que quiere hacernos creer, pero esa es otra historia…). Desoyendo por completo a sus seguidores, que le reclamaban a voz viva que diera el paso de una buena vez, se negaba a arriesgarse al cambio. Pero pronto tuvo que repensar su estrategia...
Genesis does, What Nintendon’t
En 1988 la Mega Drive es lanzada en Japón. Al siguiente año ya estaba en disponible en Estados Unidos (bajo el nombre Genesis) y, al siguiente, llegó a toda Europa. Su competencia directa, desde el punto de vista técnico, era la TurboGrafx-16, de NEC, que llevaba en el mercado ya un año. Pero la verdadera competencia seguía siendo Nintendo y contra ellos cargaron.
El superior poder técnico de la Mega Drive fue el caballito de batalla de Sega en la agresiva campaña publicitaria que emprendieron contra Nintendo. La publicidad más conocida, y más graciosa, es aquella que dice: “Genesis does, What Nintendon’t” (en un juego de palabras intraducible). Y eso era solo el comienzo.
Otro ángulo de Sega, en la batalla contra Nintendo, fue pegarle donde más le dolía. La palabra “jueguito”, que durante tanto tiempo fue usada por aquellos que consideraban a los videojuegos cosa de niños, es “culpa” de Nintendo. Nintendo siempre mantuvo (incluso al día de hoy) la directiva de mantener sus juegos aptos para toda la familia. Esto logró, junto a las limitadas capacidades de la NES, que todo lo que se veía en la consola parecieran simpáticas caricaturas, que en poco se diferenciaban a los “dibujos animados” para niños.
Sí, ahi dice: "Mientras más juegues con él, más duro se pone". ¡Clásico instantáneo y punto para Sega!
Sega quería marcar la diferencia. Quería dejar en claro que Nintendo era para infantes inmaduros (para nenitos), mientras ellos apelaban a los adolescentes / jóvenes “rebeldes”. ¡Y vaya si lo logró! La biblioteca de juegos de la Mega Drive estuvo llena de títulos violentos (para la época) y su campañas publicitarias remarcaban aún más ese hecho. Veámos...
Llega la Super Nintendo
Mientras Nintendo no cambió de generación, Mega Drive disfrutó de un período de supremacía. No es que vendiera más que la NES, pero poco a poco se posicionaba en el mercado como una verdadera alternativa (no como otras, que ni siquiera fueron consideradas). Pero, tarde o temprano, Nintendo hizo el cambio tan esperado y nació la Super Nintendo (salida en 1990 en Japón, mediados de 1991 en USA y a mediados de 1992 en Europa).
Para ese entonces, Sega tenía los números a su favor. Con un porcentaje de mercado que iba del 55% a 45%, con un precio menor y una campaña publicitaria que constantemente se burlaba de Nintendo y sus usuarios, parecía que tenía todas las de ganar. Pero con juegos como Super Mario World (esperadísimo por todos aquellos que quedamos fascinados por Super Mario Bros. 1 y 3) y The Legend of Zelda: A Link to the Past (uno de los mejores juegos jamás realizados), la balanza se empezó a nivelar.
Ah, pero Sega seguía con ases bajo la manga. En encuestas que realizó Sony (espiando el mercado en miras de su inminente PlayStation) se descubrió un hecho trascendental: a pesar de que la mayoría de los jóvenes encuestados tenían una SNES, eran pocos los que se animaban a admitirlo, todos decían preferir una Mega Drive. En el vídeo debajo, por ejemplo, Sega quiso dejar bien en claro que su consola era mejor y más barata, y que Nintendo era un chupasangre. Ouch.
Además, mientras Nintendo publicitaba su (horrendo) Modo 7, Sega acuñó la palabra Blast Processing. Para resumir, y no aburrirte (ni aburrirme) con datos técnicos, digamos que mientras la SNES podía tener más colores y “texturas” en pantalla (y hacer zoom in y zoom out), la Mega Drive podía “mover” sus sprites mucho más rápido. Por ejemplo, la velocidad de Sonic 2 hubiese sido IMPOSIBLE en la SNES. Y así se lo hicieron saber a todo el mundo. Sube un poco el volumen de tus altavoces, el vídeo tiene muy mal sonido. Pero igual, mira ¡cómo duele!
El principio del fin
Durante mucho tiempo, la carrera fue pareja. Incluso Sega se adelantó sobre Nintendo cuando ganó el amor de sus usuarios por lanzar un Mortal Kombat sin censura (más información aquí). Y todo iba bien hasta que la compañía perdió el rumbo. Ese fue el principio del fin. Este es tema para otro artículo, pero digamos que el fracaso del Sega CD (que, debemos decir, tuvo juegos increíblemente extraños y le damos puntos por eso) y del 32X (ambos agregados para Mega Drive), minaron la confianza de sus seguidores. Algunos se unieron a las hordas de usuarios de SNES, otros dejaron de apoyar a la empresa.
Esa "monstruosidad" fue el primer error grave de Sega
Eso no fue todo. Saturn, la consola de 32 bits de Sega fue otro golpe bajo para sus seguidores. Fue una consola hecha a las apuradas y llena de errores, pensada para adelantarse a Sony y competir con ventaja contra la PSX. Es una lástima que así haya sido, porque si Sega no hubiese cometido tantos errores, la Dreamcast (tal vez una de las mejores y más incomprendidas consolas de todos los tiempos) hubiese tenido una vida más larga. Sin embargo, la historia es la historia y Dreamcast fue la última consola de Sega, que decidió retirarse del mercado del hardware al ver que todos estaban o bien cautivados por la PlayStation o bien esperando la PlayStation 2.
Como fuese, y luego de ésta minicrónica, te darás una idea de lo raro que nos resulta a todos los que superamos los 30 años ver a Sonic en los sistemas de Nintendo. La primera vez fue toda una impresión, eso dalo por seguro. ¡Pero basta ya de historia y nostalgia! Lo prometido es deuda y, a continuación, los mejores juegos de Sega Mega Drive.

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