En 1895, la American Mutoscope and Biograph Company comenzó a fabricar un dispositivo que permitía, a quien quisiese gastarse una moneda en ello, ver una película. El funcionamiento de estos aparatos era sumamente ingenioso, y las 850 imágenes que componían cada película se encontraban almacenadas como fotos blanco y negro sobre papel.
Hoy día disponemos de salas de cine con varios canales de sonido, pantallas de alta resolución con un tamaño que solo hace 10 años parecían imposibles, y podemos disfrutar de largas horas de diversión acompañados por nuestros amigos. Por supuesto, no siempre fue así. Más o menos por la época en que los hermanos Lumiere estaban encerrados tratando de inventar una industria que durante el siglo siguiente facturaría fortunas (y lograría que algunos actores se convirtiesen en presidentes o gobernadores de Estados Unidos), aparecía un aparato que permitía ver a quien estuviese dispuesto a gastar una moneda, una pequeñas “película”: el Mutoscope
Este antepasado de los proyectores de cine mudo eran poco más que una caja de madera que albergaba en su interior un gran número de fotografías en blanco y negro. Estas fotos tenían uno de sus lados pegado a un eje, formando una especie de “rueda” compuesta por unas 850 fotos. Lo llamativo del sistema es que no se empleaba el esquema de “rollo” que ha sobrevivido hasta la actualidad, sino que se parecía mas a lo que hacen los niños cuando dibujan monigotes en las esquinas de las hojas de sus cuadernos y luego las pasan rápidamente para obtener una imagen en movimiento. El mecanismo del interior de la caja tenia un motor que hacia girar el eje que sostenía las fotos, y un “dedo” de metal, colocado sobre el borde exterior de las fotos y poco antes del visor, se encargaba de separar cada foto de la siguiente para que el usuario pudiese verla. Este sencillo pero efectivo procedimiento, ejecutado a gran velocidad, remitía ver “cine” a partir de un montón de fotografías comunes. Dentro de un Mutoscope había hasta cinco grupos de fotografías, lo que permitía al usuario elegir entre cinco “videos” diferentes. Más o menos en 1900 las cajas de madera se reemplazaron por cajas metálicas, provocando que la gente se refiriese a ellas como los "clam shell Mutoscope”. Este diseño se mantuvo hasta 1909, cuando se detuvo la producción, posiblemente debido a la difusión del invento de los Lumiere.
Sin embargo, en 1926 Bill Rabkin compró los derechos para volver a fabricar estas maquinas, y montó la "International Reel Mutoscope Company", que retomó producción de estos proyectores hasta 1949. El contenido de las películas era mas o menos el mismo que podemos ver hoy en cualquier cine: drama, acción, comedia y… porno. Con un aspecto victoriano, se sabe que al menos hasta 1956 se utilizaron maquinas como estas en varios rincones del mundo. Evidentemente, hace 100 años el ritmo de la evolución tecnológica era mucho más lento que el actual. Hoy día es impensable un “soporte de datos” que permanezca inalterable durante más de 70 años.